La medida fue aprobada en el estado de Texas, y ratificada por el gobernador Rick Perry, candidato presidencial en las primarias republicanas.
Según se informó la nueva ley, establece que las mujeres que hayan decidido interrumpir su embarazo estarán obligadas a realizarse una ecografía y escuchar los latidos del corazón de su hijo.
La ley, aprobada en 2010, fue ratificada en las últimas horas por la justicia.
La norma, que cuenta con el aval del gobernador Rick Perry, quien es candidato presidencial en las primarias republicanas, agrega que también se les debe informar a las embarazadas un parte detallado de la intervención y sus consecuencias.
Estarán exentas de la aplicación de la ley las mujeres que hayan sido violadas.
Los que apoyan la medida, aseguran que se busca que la mujer tenga toda la información necesaria antes de tomar la decisión.