El "Deca" volvió a caer en su estadio. Esta vez Gimnasia de La Plata le ganó por 2-0 con goles de Capurro y De Blasis. Preocupante presente del Decano en el reinicio del Nacional B.
Sin ideas, sin claridad, sin acierto, sin espíritu, Atlético Tucumán volvió a perder ante su gente. Esta vez el verdugo fue Gimnasia y Esgrima de La Plata que le ganó por 2-0.
El Decano, que parece haberse olvidado de jugar al fútbol, ingresó con un esquema que nunca le dio sus frutos. En el medio campo no se afianzó Barrado, ni Zárate, lo que tampoco le permitió seguridad a la hora de parar el juego a Iuvalé. Esto llevó a que en delantera tampoco aparecieran las figuras de Palacios y mucho menos de Jairo Castillo, muy lejos de su mejor nivel. Poco hacían para parar el juego Fondacaro o Galíndez, y mucho menos la insegura defensa con Davis Barone como estandarte. Fue así que los visitantes buscaron hasta que por quedo del local, encontraron la apertura del marcador. Una corrida de Capurro por derecha superó a la lenta defensa local y el remate ingresó por la derecha de Ischuk que nada pudo hacer. Uno a cero para la visita con que se fueron al descanso.
En el segundo tiempo se esperaba un equipo distinto que pareció insinuarse en los primeros minutos. A los cinco minutos Jairo Castillo se perdió un gol increíble de cabeza. A partir de ahí el decano se desconcertó y la desesperación le ganó a los locales que desordenadamente buscaron el gol. Los cambios tampoco rindieron. Ni Barrionuevo, ni Montiglio, lograron inquietar a los visitantes. Para colmo Barone intentó rechazar la con un zapatazo pero el balón giró hacia el arco de Ischuk. Rápido de reflejos, el volante Pablo De Blasis la atrapó y definió de emboquillada.
Con el resultado puesto el partido ya no tuvo más qe intentos desesperados de los locales que lejos de mostrar ideas apenas mostraron desordenadas ganas y nada más.
La segunda derrota de los locales dejó el sabor amargo del fracaso. Es que antes del reinicio de la temporada todos esperaban un arranque de seis puntos, sin embargo, en el Monumental, la cosecha fue nula y las posibilidades se alejan. De poco sirve consolarse que faltan muchas fechas. Es cierto que matemáticamente están todas las posibilidades, pero el letargo que demuestra Atlético en cada presentación es llamativo y dramático, para un equipo que se formó con la intención de subir a lo más alto del fútbol argentino.