Se encuentra primero en la lista de espera de emergencia nacional del Incucai. Elisa, la mamá del menor, explicó que tiene prioridad por ser niño
José tiene 13 años, vive en la Capital Federal y concurre al colegio San Agustín como tantos otros chicos. Pero su vida cambió por completo en sólo tres meses. A fines de noviembre del año pasado, le diagnosticaron una miocardiopatía severa no compacta y dilatada.
Producto de esa afección, el 5 de febrero desmejoró notoriamente y los médicos debieron colocarle un dispositivo, llamado Berlin Heart, para que bombeara la sangre que el ventrículo izquierdo no podía bombear.
El aparato lo ayuda a mantenerse con vida, pero no es suficiente. Se encuentra primero en la lista de espera en emergencia nacional del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).
Frente a esta situación, sus familiares, amigos del colegio y conocidos organizaron el viernes un “abrazo simbólico” en el Hospital Italiano –donde se encuentra internado– en busca de un corazón que le permita seguir con vida.
Elisa, la mamá de José, dijo a C5N que el niño se enceuntra bien, ya que él siempre tuvo mucha vida interior que es muy necesario en un caso así. "Uno aprende de los hijos y en esta caso me tocó a mi", señaló.
Además, manifestó que está primero en la lista de espera del INCUCAI y tiene prioridad por ser niño, y como tiene cuerpo de adulto puede recibir el órgano también de un joven.
"Es importante donar órganos, no sólo por nuestro José, sino por todos los otros siete mil pacientes que están en lista de espera. Dar vida a otras persona hace que tenga otro sentido la muerte de un ser querido", remarcó Elisa.
La madre indicó que gracias al nuevo dispositivo que le implantaron no se le van a deteriorar los demás órganos, y los médicos hablan de un lapso de un año de espera sin problemas, pero estiman que en 40 días o dos meses aparecerá el donante.