Jueves 17 Abril   08:52 Hs

El Papa Francisco y su cercana relación con la comunidad judía

Martes 19/03/13 A-AA+
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El miércoles 13 de marzo de 2013 no fue un día más para el mundo judío y el Estado de Israel, que también celebraron con expectativas y esperanza la designación del cardenal Bergoglio como Papa.

La noticia alegró a instituciones, rabinos y judíos comunes, sobre todo de la Argentina, pero no solo porque era un compatriota, sino por su profusa y cercana relación con esta comunidad, que incluye visitas a la AMIA, encuentros con la DAIA, numerosos eventos y diversas salutaciones con motivo de fiestas como Rosh Hashaná y Pésaj, incluso a través de la Agencia Judía de Noticias (AJN), ya sea telefónicamente o por correo electrónico.

Una rápida recorrida por el archivo de AJN permite advertir, en los últimos ocho años, al menos dos docenas de ejemplos de todo lo descripto.

El flamante Papa Francisco, que hoy asumió oficialmente al frente de la Iglesia católica, ha sabido ser un activo luchador contra la discriminación y el terrorismo, tal como lo demostró en 2005, cuando fue el primero de 85 personalidades que firmaron un petitorio exigiendo justicia para el atentado a la AMIA, por iniciativa de familiares y amigos de víctimas, o suscribió una declaración contra toda forma de fundamentalismo junto con autoridades judías y musulmanas.

Y a fines del año pasado, el entonces Arzobispo de Buenos Aires y Cardenal primado de la Argentina impulsó encuentros interreligiosos para rezar por la paz en Medio Oriente; el primer evento se realizó en la Catedral Metropolitana y lo propio debía ocurrir en una sinagoga y una mezquita, pero ello finalmente no ocurrió.

Bergoglio fue el primer presidente de la Conferencia Episcopal Argentina en visitar el nuevo edificio de la AMIA tras el atentado, el 7 de junio de 2010. Allí depósito una ofrenda floral delante de la placa que recuerda a las víctimas, recorrió la institución y firmó el libro de visitas ilustres.

El hoy Papa Francisco también trazó buenos vínculos con la DAIA: su presencia en el homenaje a los excombatientes judíos de la Guerra de Malvinas y sus cartas y encuentros -sobre todo en Navidad- no son tan valorados como su rauda respuesta al descontento comunitario y la incipiente ola de antisemitismo que había despertado la polémica película “La pasión de Cristo”.

En 2008, el entonces Arzobispo de Buenos Aires recibió al presidente del Congreso Judío Mundial, Ronald Lauder, quien visitaba la Argentina, y le dejó tan buena impresión que esta entidad, al igual que su rama latinoamericana -en abril pasado recibió a una delegación de la misma-, fueron de las primeras en congratularlo, el mismo miércoles. 

Bergoglio también desarrolló una gran relación con los rabinos Abraham Skorka y Sergio Bergman, con quienes solía intercambiar cartas, llamados y visitas.
Con el primero incluso escribió un libro de diálogo interreligioso, “Sobre el Cielo y la Tierra”, una síntesis de un centenar de horas de conversación entre ambos, además de asistir varias veces -por ejemplo, en Rosh Hashaná de 2007- a su comunidad, Benei Tikvá, donde conoció a Julio Schlosser, su entonces presidente y hoy titular de la DAIA.

Respecto de Bergman y su Fundación Judaica, el entonces Arzobispo de Buenos Aires prologó "Argentina ciudadana" y asistió a su presentación, en el Planetario porteño, en 2008, así como a un oficio religioso como motivo de Jánuca en la comunidad NCI-Emanu El, el último diciembre, ocasión en la cual encendió la quinta vela (foto).El Rabino Sergio Bergman asistió a la asunción del Papa Francisco especialmente invitado por el Gran Rabino de Roma.

El compromiso del Papa Francisco con el diálogo interreligioso también se puso de manifiesto a comienzos de 2009, cuando en la Catedral honró la vida y obra del rabino León Klenicki, quien dedicó más de 40 años a tejer lazos con la Iglesia católica.

Y la debilidad del cardenal Bergoglio por los pobres pudo verse con su participación y discurso en el acto de donación de medicamentos por un valor de 60 millones de dólares a hospitales y centros asistenciales de todo el país, coimpulsada por B’Nai B’Rith Argentina, en 2009. Y en noviembre pasado albergó, en la Catedral, una ceremonia de esta entidad en recordación del pogrom nazi conocido como “La Noche de los Cristales Rotos”.

Para ahondar en el vínculo entre el Papa Francisco y sus “hermanos mayores” también puede recurrirse a sus declaraciones y misivas, como cuando en 2010 pidió “al Todopoderoso por la paz de todas las víctimas, que gocen de Su presencia, y que nunca más se repita entre los hombres una tan horrible tragedia” como la Shoá.

Siete meses después, Bergoglio envió sus “mejores deseos” a la comunidad con motivo de las Altas Fiestas: “Me uno en oración a mis hermanos mayores y, por favor, les pido que recen por mí”, solicitó en una muestra de humildad que el miércoles repitió desde el balcón en el Vaticano, antes de bendecir a la feligresía que lo aclamaba en la plaza San Pedro.

El entonces Arzobispo de Buenos Aires calificó al atentado a la AMIA como "un eslabón más de la cadena de dolor y persecución que el pueblo elegido de D’s ha sufrido en la historia", y en ocasión de su histórica visita al edificio comunitario reveló que su primer empleo fue en la empresa textil de un empresario judío, lo cual quizás sea el origen de su afecto por “la colectividad”.

El Estado judío también felicitó al nuevo Papa, tanto su primer ministro, Benjamín Netanyahu, como el Superior Rabinato y el presidente Shimon Peres, quien lo invitó a visitar Tierra Santa.

La embajadora israelí, Dorit Shavit, expresó a AJN su confianza en que ello pueda concretarse pronto.
Mientras, en la comunidad judeoargentina sueñan con que el Papa visite el máximo edificio comunitario, la AMIA.