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La comunicación no verbal dejó mejor parado a Fernández

El licenciado en antropología, Sergio Rulicki, interpretó una "cálida" gestualidad del candidato del Frente de Todos frente a una "perplejidad" de Macri.

La última exposición pública en conjunto de los candidatos presidenciales antes de las elecciones se concretó anoche con el segundo debate obligatorio y dejó escenarios para analizar cada detalle. La comunicación no verbal, la gestualidad, fue analizada por el especialista Sergio David Rulicki y consideró una mejor postura de Alberto Fernández con respecto a Mauricio Macri.

El licenciado en antropología de la Universidad de Buenos Aires se manifestó con respecto a dos aspectos puntuales de la conducta en el marco del debate, como las expresiones de las sonrisas y las cejas de los principales competidores a la presidencia: "las sonrisas asimétricas son observadas tanto en Macri como en Fernández, que presentó la sonrisa de costado, de canchero, que eso no estaría bien. Sin embargo, su mirada combinada con la sonrisa fue nostálgica, cálida; a diferencia de la combinación de sonrisa de costado y mirada predadora de Macri".

"Las cejas son sumamente importantes, un código en el cual se reproducen las emociones más importantes de un ser humano", inició ante este tópico Rulicki, y se explayó: "las cejas de Alberto Fernández tienen naturalmente en los extremos internos una forma ondulada relacionada con la angustia, la posibilidad de expresar empatía", al tiempo que con respecto a Macri indicó: "tiene la tendencia de elevarlas y mantenerlas cada vez que se enfrenta a un tema que lo complica, al mismo tiempo que realiza una apertura con las manos que representan indignación".

El famoso "dedo acusador" del primer debate fue analizado por el además doctor en comunicación social de la Universidad Austral: "el dedo índice tiene tres posiciones: hacia arriba invoca un poder superior, "digo lo que digo porque me ampara un poder superior". Si el índice va hacia abajo golpeando la superficie del atril, dice "acá se hace lo que uno dice"; el dedo hacia otra persona significa que es acusador, Cristina usaba los dos para señalar, Alberto Fernández no es una persona iracunda, eso facilita el diálogo".

Sergio David Rulicki.mp3

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