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Caso Nisman: "Él estaba muy seguro de lo que estaba haciendo"

Estuvo trabajando en el departamento del fiscal por un año, siendo una de las últimas personas en ver con vida al fiscal.

Gladys Gallardo fue ex empleada doméstica en el departamento de Alberto Nisman en Puerto Madero. Nisman apareció muerto el 18 de enero el 2015 y Gladys fue una de las últimas personas que lo vio con vida, su testimonio fue clave para entender el estado en el que se encontraba el hombre tras realizar la denuncia contra Cristina Fernández de Kirchner, presidenta en ese momento, en el marco del memorándum con Irán.

La mujer brindó una extensa información sobre los últimos contactos que mantuvo con el fiscal: "Yo estaba en mi casa y me llamó una de las secretarias para decirme que el doctor se quería comunicar conmigo. Cuando veo el teléfono tenía mensajes de él y me puso: 'Hola Gladys, estoy volviendo a la Argentina por un asunto de trabajo. Voy unos días y vuelvo (a Europa)'".

"El miércoles 14 a la noche fue la denuncia. Mi marido me dice: 'fijate que está tu jefe en la tele'. Yo lo vi pero ni sabía lo que estaba pasando. El jueves, cuando fui, quise entrar y no pude. Estaba la puerta de servicio con el pasador cerrada. Tenía puesta la llave y estaba con traba. Le toqué el timbre. Vino, me abrió la puerta, me saludó con un beso y me preguntó si lo había visto. Le dije que sí. '¿Viste qué revuelo armé?', me dijo. Estaba como eufórico, sin dormir", comentó.

"Venía a cada rato y me preguntaba si estaba flaco. Yo le decía que estaba re flaquito. Era coqueto. Me preguntó si me animaba a cocinarle y le dije que yo cocinera no era, que era repostera. Me dijo que no quería algo dulce, sino comida. Al rato volvía a la cocina y me preguntaba de nuevo si lo veía flaco. Estaba con ese tema. Me dijo que pensara platos, hasta que le dije de hacerle un pastel de papas, que me hiciera una lista y se lo preparaba", aseveró.

"Yo fui haciendo de a poco los cuartos y lo vi muy cansado. Estaba sin dormir. Me miró. Fue rara la forma que me miró, cerró la puerta de la pieza y no me avisó que se acostaba, porque él siempre me avisaba. Me quedé haciendo lo último que tenía que hacer y cuando me iba (me di cuenta de que) él no había hecho lista del pastel de papa. Fui a la pieza y estaba la puerta cerrada. Golpeé dos o tres veces y no me atendió. Me dio una cosa en la panza, como de miedo. Volví a golpear y como no me contestó abrí la puerta. Lo vi acurrucado, dormido. Le hice la lista rápido con lo que quería que me compre y me fui", comentó.

Sobre la última conversación que mantuvo con Nisman, explicó: "Me dijo que se había quedado re dormido porque había estado toda la noche despierto. Me agradeció por haberle dejado la lista y me dijo que la mamá le había ido a comprar las cosas, que ya estaba todo comprado, que el lunes nos veíamos. Esa fue la última vez que hablé con él".

Gladys recordó la noche que se enteró de la muerte del fiscal: "Me enteré antes de que saliera en los medios. Estaba con mi nena, subía por la escalera con la mamadera y me sonó el celular. Cuando miré, era uno de los custodios. Me preguntó cómo estaba y si no había visto nada en la tele. Le dije que no y me dijo que lo habían encontrado muerto a Nisman. Cuando me dijo eso pensé que había sido por un infarto, por la presión de tener que ir al Congreso, pero no. Me preguntó si iba a ir al día siguiente a trabajar y le dije que no. Y no fui. Ese lunes, el teléfono de línea de mi casa empezó a estallar. Me llamaron para declarar y tomarme las huellas".

Para Gladys Nisman no se quitó la vida: "El mismo Stiuso dice en el documental de Netflix que lo mataron. A veces uno tiene sus hipótesis y no las dice porque no puede decir todo lo que piensa. Pero no creo que él se haya quitado la vida. Es como dijo Arroyo Salgado cuando le preguntaron si él podía llegar a sentir temor por ir al Congreso: Alberto Nisman jamás tendría temor de ir a presentar su trabajo. Él estaba muy seguro de lo que estaba haciendo. Me dijo que de esta podía salir muerto", explica la mujer. A modo de ejemplo, revela: "Me dijo que los custodios me iban a dejar de llevar (en el auto) porque lo iban a empezar a investigar e iban a ver que estaba usando el vehículo para cosas personales".

Al finalizar concluyó: "Él le tuvo que abrir a un conocido. No entiendo cómo hizo el cerrajero para abrir la puerta de servicio. No me acuerdo bien, pero dentro tenía una perilla que giraba. No tenía forma de abrirla". Además, afirma que el fiscal "no confiaba en nadie" y eso incluía a sus mismos custodios. "La relación con ellos no era muy buena, era de jefe a empleado. Él me decía que si me preguntaban algo yo no sabía nada y no escuchaba nada. No confiaba en nadie. En mí sí y por eso había hablado en su fiscalía para que yo entrara a trabajar en el área de ordenanza".

FUENTE: Diario 26

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