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ARA San Juan: el operativo sigue “a ciegas” y amplian un 50% el área de búsqueda

La nueva zona tiene 2.711 kilómetros cuadrados y está alejada del punto del último contacto.

Las acciones para dar con el ARA San Juan se extendieron durante el fin de semana hacia una nueva área de búsqueda fijada por la empresa Ocean Infinity. La flamante zona añade 2.711 kilómetros cuadrados adicionales al sector inicial que el buque Seabed Constructor comenzó a barrer desde el sábado 8, aún sin resultados concretos sobre el submarino. En estos 16 días logró establecer allí una decena de contactos, todos desechados por carecer de vínculo con el navío y su tripulación de 44 miembros.

La segunda fase del operativo se inició a unas 318 millas náuticas de Comodoro Rivadavia sobre las áreas 1, 2, 3A, 3B y 4 definidas por la empresa y que suman poco más de 4.200 kilómetros cuadrados. “Dichas áreas de búsqueda resultan coincidentes con las zonas barridas por la Armada Argentina y con referencia a la posición estimada del submarino ARA San Juan consistente con el último vínculo del sistema de comunicación satelital Iridium, el miércoles 15 de noviembre del año pasado a las 08:36”, había informado la Armada el jueves 13.

Con la incorporación de la sexta área, denominada 5, el sector a barrer no solo crece un 56% y totaliza ya 6.954 kilómetros cuadrados, sino que se aleja del sitio desde donde se estimó que el submarino realizó su último contacto. También se distancia de la zona en la que se registró la anomalía hidroacústica informada el 23 de noviembre por la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO). Este dato permitió identificar un área, con el centro a 27 kilómetros de la última posición conocida del San Juan, en la que podría haber ocurrido el evento que produjo el naufragio del ARA San Juan.

Desde el viernes cuando comunicó a la Armada la confección de la nueva área, de unos 80 kilómetros de dimensión, el Seabed Constructor destinó a su AUV (Vehículo Autónomo Submarino, en inglés) número 6 a ese flamante sector, ubicado al este y norte del área 2. Mientras otros tres AUV rastrillaron el área 4 al sur del diagrama inicial, el AUV 7 fue enviado a los cañadones del área 2.

Según el Servicio de Hidrografía Naval, los cañadones o cañones son como ríos submarinos que en su cabecera poseen entre 60 y 70 metros de profundidad y 800 metros de ancho. Su constitución data de millones de años atrás y están conformados por arena, arcilla, limo y otros aglomerados. Además, poseen pequeñas formaciones coralinas constituidas por la presencia de yacimientos de gas natural.

De acuerdo a estudios realizados sobre el fondo marino, la velocidad de las corrientes disminuye a mayor profundidad. Por eso, cuando algo se deposita allí, las mismas corrientes generan “socavones” a su alrededor. Así, el objeto no erosionará tan rápido y la acumulación de sedimentos será paulatina. El rastrillaje de los AUV del Seabed Constructor por esas zonas quiere descartar que el submarino haya caído en un cañadón.

Los cinco vehículos autónomos con que cuenta el buque noruego registran datos que luego son descargados y analizados a bordo para identificar posibles puntos de interés a revisar sobre el lecho marino. Los dos últimos casos fueron los contactos 9 y 10 que habían sido hallados entre miércoles y jueves y fueron descartados por el ROV (Vehículo Operado Remotamente) el viernes por la noche. Ambos indicios, ubicados en distintos sectores del área 3, resultaron ser sombras proyectadas de formaciones rocosas que los sonares de barrido lateral detectaron como posibles objetos.

Aún queda información para relevar de las áreas 2, 3 y 4, además de los datos obtenidos entre sábado y domingo en la nueva área 5. El material registrado en el área 1 ya fue analizado en su totalidad y no generó ningún nuevo contacto. De esa zona, solo queda por rastrillar el cañadón norte, tarea que se hará en las próximas horas.

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