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La angustia puede ser el desencadenante de un atracón pero se puede controlar

Son episodios frecuentes de descontrol en los que se ingiere mucha cantidad de comida en poco tiempo. Suelen tener un disparador emocional. La importancia de desarrollar una nueva conducta frente a la alimentación.

El desorden por atracón es un trastorno de la alimentación que consiste en comer descontroladamente grandes cantidades de alimentos en períodos cortos de tiempo. Estos episodios suelen repetirse con frecuencia y en secreto. A diferencia de la bulimia, no son seguidos de mecanismos compensatorios como vómitos inducidos, uso de diuréticos y laxantes, o actividad física excesiva.

Quienes sufren atracones sienten la necesidad compulsiva de comer en forma exagerada pero tratan de no hacerlo por temor a descontrolarse y aumentar de peso. Mantienen un control muy estricto sobre la manera de comer… hasta que lo pierden y sobreviene el atracón.

Generalmente sucede ante ciertos disparadores emocionales como el estrés, la frustración o sentimientos negativos, y estímulos del medio ambiente, como un vaso de vino, por ejemplo. La comida en exceso funciona como un alivio momentáneo a la angustia.

La mayoría de las personas que sufren atracones los padecen de una o dos veces por semana hasta diez veces al día. Cualquier plato puede ser factible aunque con frecuencia se comen alimentos elevados en grasas: comidas rápidas, tortas, galletitas, chocolate.

Este desorden prevalece más en la obesidad severa y está asociado con una aparición temprana de la obesidad, subidas y bajadas frecuentes de peso, menosprecio de la forma corporal propia y complicaciones psiquiátricas.

 

¿Qué puede hacer usted si sufre atracones?

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