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Sin Messi, Barcelona evitó la humillación con el Cornellá

El equipo de Ronald Koeman tuvo que esperar hasta el alargue para imponerse por 2-0. En los 90, Pjanic y Dembele erraron sus penales.

El Barcelona pudo sortear la humillación este jueves al eliminar al Cornellà, un equipo de la Segunda B, tercera división, que ya había superado en la ronda anterior al Atlético de Madrid. El conjunto conducido por Ronald Koeman tuvo que ir a la prórroga para imponerse por 2 a 0 y lograr la clasificación a los octavos de la Copa del Rey.

En el primer tiempo, el cuadro azulgrana se mostró pasivo, haciendo circular la pelota y prácticamente sin profundidad. Con Riqui Puig como armador, con Martin Braithwaite instalado entre los centrales y con los extremos sin atacar el espacio, el equipo planeó una estrategia difícil de comprender y fácil de resolver para el adversario, que ordenado en defensa contuvo cada intento.

La más clara del partido llegó casi sobre el final de la primera mitad cuando en un centro frontal (acción en la que había caído el Barcelona ante la falta de ideas) Albert Estellés pateó la cara de Ronald Araújo en su intento por rechazar el balón y le regaló un penal al visitante. Miralem Pjanic se hizo cargo de la ejecución, pero su disparo cruzado y poco esquinado encontró la mano derecha del arquero Ramón Juan.

A los 35 del segundo tiempo, el Barcelona se encontró con otro penal, por una infracción similar a la del primer tiempo y esta vez fue Ousmane Dembélé el que se encargó de la ejecución. El francés pateó rasante y al medio, ubicación que adivinó el arquero Ramón Juan, que se quedó clavado allí y con el pie rechazó el balón.

En la prórroga, apareció Dembélé con un disparo de media distancia que pudo por fin superar al arquero, que apenas tocó el balón y ayudó a que este se clave en un ángulo. El francés pudo desquitarse de su fallo anterior y poner a su equipo en ventaja.

Sobre el final, Pedri logro escapar mano a mano y al pisar el área tocó hacia un costado para que sea Martin Braithwaite el que empuje la pelota a gol. Con ese grito, el árbitro pitó el final y decretó el triunfo del Barcelona por 2 a 0, que sirvió más para evitar la vergüenza que para satisfacer a su público.

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FUENTE: Infobae

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