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El día que Gabriel Batistuta debutó en la cancha de San Martín

El triunfo Santo fue una anécdota: Tucumán fue la tierra que vio por primera vez a uno de los grandes delanteros infalibles que tuvo la Selección Argentina.

Gabriel Omar Batistuta no necesita presentación. Tal vez basta con decir que fue el último gran nueve que tuvo la Selección Argentina. O quizás haya que mencionarlo como uno de esos profesionales que trascendió cualquier camiseta y logró el amor de todo el pueblo Albiceleste. Lo cierto es que tanto él como la prensa recordó que el 25 de septiembre de 1988 se produjo su debut en el fútbol de Primera División defendiendo los colores de Newell's: los pasos iniciales del rubio melenudo de Reconquista.

Batistuta saltó a la cancha con 19 años ya cumplidos. En esas épocas la fecha solía jugarse por completo el día domingo, iban los visitantes a los estadios, era sin dudas otro fútbol. La primavera de 1988 le abría un romántico capítulo a este deporte en un torneo donde los partidos empatados debían definirse por penales para ver quién sumaba un poquito más en la tabla de posiciones. Y la Lepra, con la mente puesta en la Copa Libertadores, viajó a Tucumán con un equipo que pensaba más en el torneo continental que en el certamen local.

La crónica de aquél 25 de septiembre recordó a un Newell´s extraviado dentro del campo de juego. San Martín de Tucumán le ganó por la mínima diferencia con un gol de Jorge López a los 18 minutos del primer tiempo. Y, viendo que no había reacción por parte de la escuadra rosarina, José Yudica formó parte de otra de sus obras maestras. En el entretiempo sacó a José Sen y automáticamente escribió una de las historias más lindas del fútbol contemporáneo. Así las chapas marcaron que el juvenil que pisaba la verde gramilla se llamaba Gabriel Omar Batistuta.

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Después de su debut en Tucumán, el «Bati» fue titular en un partido contra Gimnasia La Plata y en sendas semifinales de Copa Libertadores contra San Lorenzo de Almagro. Justamente ante el Ciclón, en cancha de Vélez, anotó su primer gol como profesional sacando un remate a los 6 minutos del segundo tiempo que descolocó a Esteban Pogany y se metió por encima del guardameta. Esa noche del 12 de octubre de 1988, la Lepra ganó 2 a 1 en Liniers y se metió en la final de la Libertadores.

Una semana más tarde, por la final del torneo continental, los rosarinos recibieron a Nacional de Montevideo en Santa Fe. El equipo del «Piojo» Yudica triunfó por la mínima diferencia con gol de Jorge Gabrich que luego, en declaraciones a la revista Solo Fútbol, confesó que «todo el mérito fue de Batistuta». Y así, el rubio y potente delantero, comenzó a hacerse sus armas iniciales en el fútbol argentino para luego vestir, nada más y nada menos, que la camiseta de River y de Boca.

Pasaron 32 del debut de Batistuta. Artífice sin dudas de las últimas grandes alegrías del Seleccionado Mayor de Argentina. Máximo goleador hasta que apareció otro ex Newell´s para superarlo como Lionel Messi. Ídolo en Fiorentina y en todo el país. Su vuelta al Parque de la Independencia se produjo a tres décadas de aquella tarde primaveral en Tucumán. Allí, a pesar que jugó sólo 45 minutos y no hizo goles, empezó a enamorarnos a todos de a poco.

FUENTE: Vermouth Deportivo

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