Caso Jimena Salas: Vargas quedó más comprometido

La declaración de una mujer y el informe de telefonía del celular de Sergio Horacio Vargas complicaron la situación del imputado. Seguirá en prisión.

 

Una declaración testimonial y los datos encontrados en el equipo celular de Sergio Horacio Vargas complicaron la situación del único detenido por el asesinato de Jimena Salas, la vecina de Vaqueros acuchillada en su domicilio en enero de 2017. Con estos elementos, la fiscal penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Ana Inés Salinas Odorisio, confirmó que el imputado debe mantener la prisión preventiva “para no poner en riesgo la investigación en curso”.


Vargas, un vendedor ambulante de 34 años, está acusado de la presunta comisión del delito de “supuesto homicidio calificado por ensañamiento, alevosía y por precio o promesa remuneratoria, en calidad de partícipe secundario”. Salinas Odorisio advirtió ayer que variaron las circunstancias en contra del imputado, al sumarse más pruebas de cargo que sustentan el pedido de que continúe privado de su libertad. Fundamentó dicho requerimiento ante “el peligro que podría acarrear para la investigación” el otorgamiento de su libertad.


Según la información difundida por el Ministerio Público en su página web, los nuevos elementos surgieron en las últimas horas, a partir del análisis de la telefonía del acusado que incluyeron los llamados hechos y recibidos por Vargas durante la jornada del 27 de enero de 2017, fecha en la que Salas fue asesinada de más de 40 cuchilladas en su vivienda de la calle Las Virginias 164, en el barrio San Nicolás de la localidad de Vaqueros.
A esto se sumó la declaración testimonial de una vecina, quien ayer aseguró haber visto a Vargas en la hora aproximada de muerte de Salas en el sector del portón de acceso al domicilio de la víctima. El imputado se encuentra detenido desde el 14 de junio pasado, luego de que el procurador Abel Cornejo resolviera darle un nuevo impulso a la cuestionada investigación de este caso que se mantiene impune desde hace 32 meses.


La situación de Vargas está supeditada a lo que resuelva el juez del Tribunal de Impugnación, Eduardo Barrionuevo, sobre el recurso de apelación de la prisión preventiva interpuesto por el defensor Luciano Romano. Desde aquel día los familiares del acusado se manifiestan frente al edificio de la Ciudad Judicial en reclamo de su libertad por considerar que se trata de un “chivo expiatorio” y que nada tiene que ver el feroz homicidio de la mujer. 
Vecinos de Salas declararon haber visto a Vargas en las inmediaciones de la casa de la víctima ofreciendo zapatillas. Uno de ellos afirmó que el día de los hechos el hombre le preguntó dónde vivía Jimena. Con las nuevas pruebas surgidas en contra del vendedor se confirmaría con más fuerza la precaria investigación que llevó adelante el fiscal Pablo Paz, a quien el procurador Cornejo no solo lo separó del caso, sino que ordenó que sea sometido a una investigación interna dentro del Ministerio Público.
Respecto a su vinculación con el hecho que se investiga, la fiscalía considera que “habría consistido en colaborar con los autores materiales del hecho como alertante, a los fines de brindar mayor seguridad para la perpetración del hecho”. Mientras tanto, se concretan distintas diligencias vinculadas con la investigación en curso.


En la compleja causa también está imputado, por “supuesto encubrimiento agravado”, Nicolás Cajal, esposo de Salas. El hombre fue indagado a fines de junio y quedó en libertad porque el delito que se le atribuye es excarcelable. Sin embargo, para los fiscales persiste la sospecha de que Cajal puede saber cuales fueron los móviles del crimen de su mujer. Esta teoría se sustenta en el hecho de que el viudo convenció a la madre de Jimena de cremar el cadáver para ocultar algo.

Fuente: El Tribuno

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