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Centroamérica es una región sin respuestas frente la crisis migratoria

En pleno trance entre México y Estados Unidos, los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador responden militarizando sus fronteras, pero no aportan soluciones a las causas de la migración.

Entre enero y abril más de 31.000 guatemaltecos fueron deportados desde México y Estados Unidos, una cifra que refleja el aluvión de sin papeles que llegan desde Centroamérica y que ha generado una fuerte crisis entre Washington y el Ejecutivo de Andrés Manuel López Obrador.

Aunque ambas naciones lograron un acuerdo —que por el momento impide que se cumpla la amenaza de Donald Trump de imponer un arancel general del 5% sobre los productos mexicanos a cambio de compromisos para frenar el ingreso de indocumentados por la frontera—, su cumplimiento no solo depende de México. La interrogante ahora es qué harán los Gobiernos centroamericanos para frenar estas oleadas de personas que huyen del horror, de la violencia y la miseria que imperan en la región. Por el momento la única respuesta concreta ha sido militarizar las fronteras, dejando en el olvido a sus propios migrantes.

Las cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense revelan que en mayo fueron arrestadas casi 133.000 migrantes que ingresaron irregularmente a su territorio, un 32% más que en un mes antes. Las autoridades mexicanas, por su parte, han devuelto a más 45.000 personas a sus lugares de origen. Guatemala es uno de los principales países de partida de esta migración y también uno de los que más repatriados ha recibido en los últimos meses: 31.000 deportados entre enero y abril, de los cuales 18.000 son menores de edad.

“Creemos que la región tiene un reto, que es prevenir la migración irregular creando oportunidades y quienes lo hagan estén suficientemente informados si deciden migrar”, afirmó Salvador Gutiérrez, jefe de misión para el llamado Triángulo del Norte centroamericano de la Organización Internacional para las Migraciones.

El problema es que la crisis migratoria no parece ser una prioridad para los Gobiernos de Jimmy Morales (Guatemala), Juan Orlando Hernández (Honduras) y Nayib Bukele (El Salvador). Los dos primeros están debilitados tras varios señalamientos de corrupción y de supuestos vínculos con el crimen organizado. En el caso del salvadoreño Bukele, que tomó posesión el 1 de junio, su estrategia de Gobierno es todavía una incógnita a despejar.

Fuente: El País

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