Cuatro de cada diez escolares tucumanos tienen sobrepeso u obesidad

En Tucumán las cifras de sobrepeso y obesidad preocupan a las autoridades sanitarias, pero la situación no es privativa de nuestra provincia sino que se ha convertido en epidemia mundial.

La cifra se desprende de un estudio de 700 niños y jóvenes, de entre 6 y 19 años de clubes deportivos e institutos secundarios. Investigadoras de la UNT advierten sobre la estrecha relación entre sobrepeso en edades tempranas y múltiples enfermedades.

En Tucumán las cifras de sobrepeso y obesidad preocupan a las autoridades sanitarias, pero la situación no es privativa de nuestra provincia sino que se ha convertido en epidemia mundial. En los últimos 30 años la obesidad se ha duplicado en el plano internacional; la cifra de niños con sobrepeso en el mundo, menores de 5 años, supera los 40 millones, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Muchos países de ingresos bajos y medianos actualmente están afrontando una doble carga de morbilidad, porque desnutrición y obesidad suelen coexistir en un mismo país, una misma comunidad y un mismo hogar. De hecho, el sobrepeso y la obesidad están relacionados con un mayor número de muertes que el bajo peso y la desnutrición.

Por ese motivo, un grupo de investigadoras tucumanas estudia desde hace 15 años la relación entre salud y sobrepeso, con la idea de prevenir enfermedades no trasmisibles como: el síndrome metabólico, la hipertensión arterial, la diabetes, enfermedades cardiovasculares y de las articulaciones, que muchas veces están relacionadas o agravadas como consecuencia del peso excesivo.

El equipo está liderado por la doctora Cristina Bazán de Casella e integrado por Zulema Chaila de Simesen de Bielke, Silvia Fabio de Pujol y Elsa Quiroga de Longo. El estudio, que se publicó en la Revista de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (RAEM), incluyó a 700 escolares de entre 6 y 19 años, pertenecientes a clubes deportivos e Institutos secundarios.

La investigación tuvo como objetivo detectar en una población infantojuvenil la presencia de obesidad, sobrepeso y su relación con el síndrome metabólico (SM). El SM abarca un conjunto de síntomas que predisponen a la persona a desarrollar enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2 y pueden ser: hipertensión arterial, glucosa (azúcar) alta en la sangre, niveles elevados de triglicéridos (un tipo de grasas), niveles bajos de HDL (el colesterol bueno) y exceso de grasa alrededor de la cintura.

Como resultado del trabajo se observó, considerando el índice de masa corporal (IMC), que el 14 % de los escolares estudiados presentó obesidad y el 22 % tuvo sobrepeso, la suma de ambos resultó en 36%.  Además se detectó que el 15% de los encuestados tenían SM. El IMC es un método sencillo para evaluar el sobrepeso y la obesidad de la población, debido a que el cálculo solo requiere la estatura y el peso. La fórmula es el peso en kilos dividido por la estatura en centímetros por 100. Como resultado se obtiene una idea de lo que debería pesar la persona, según su estatura y sexo.

Los datos del sobrepeso encontrados en esta oportunidad se corresponden con la media argentina que fue de un 20,8%, pero en obesidad los valores locales de este estudio fueron más altos (14%) respecto al 5,4% publicado por otros investigadores (Kovalskys, Bay y col. en 2003) sobre IMC en la población de  Capital Federal y Gran Buenos Aires.

Bazán de Casella señaló que el sobrepeso en la infancia y en la adolescencia se asocia a otros factores de riesgo cardiovasculares y a lesiones ateroescleróticas tempranas, así como a la persistencia o al aumento de la obesidad y sus comorbilidades en la adultez. Además los niños obesos sufren dificultad respiratoria, mayor riesgo de hipertensión arterial, resistencia a la insulina, aparición de diabetes tipo 2 y efectos psicológicos negativos sobre su imagen corporal.

Chaila de Simesen de Bielke sostuvo que la importancia de identificar los componentes del SM en la niñez y la adolescencia radica en poder prevenir a través de diferentes áreas como salud y educación. Consideró fundamental enseñar sobre alimentación saludable a través de charlas y capacitaciones, la instalación de kioscos saludables en las escuelas e incrementar la actividad física.

Métodos de estudio

El equipo realizó encuestas, determinaciones de medidas antropométricas y registros de la presión arterial. Los padres o representantes de los niños firmaron un consentimiento informado para que sus hijos sean evaluados. Las variables que se analizaron fueron: género, edad, peso, talla, índice de masa corporal (IMC), circunferencia de cintura, presión arterial y sus respectivos percentiles (Pc), según edad y género.

Además, se efectuaron determinaciones bioquímicas de glucemia, insulina, leptina, adiponectina (dos hormonas con diferente comportamiento en la obesidad y en la resistencia a la insulina) y el perfil lipídico con dosajes de colesterol total, HDL, LDL y triglicéridos. Se calculó también el índice HOMA que es un método utilizado para cuantificar la resistencia a la insulina.

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