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El colectivo trans avanza, pero todavía falta mucho

En el Día Internacional de la Visibilidad Trans, Alan Otto Prieto explicó en LV12 cuáles han sido los avances y qué queda por cambiar en Argentina y el mundo.

Alan Otto Prieto es varón trans, dirigente y, ante todo, militante. Cuando habla de derechos y del colectivo al cual representa, lo hace desde el dolor y desde el orgullo: quizás dos polos opuestos, pero que dan cuenta de la realidad trans en Argentina, América Latina y el Mundo. Una realidad marcada por la contradicción que genera ver, por un lado, un panorama en el que se ha avanzado, y por el otro, que se ha mantenido en el odio y en el atraso. En esta lucha se encuentran todos aquellos que acompañan la idea de una sociedad más justa, igualitaria e inclusiva. Por eso hoy, en el Día Internacional de la Visibilidad Trans, Alan pasó por LV12 Radio Independencia, y nos regaló su tiempo y sus ganas de cambiar la realidad.

"Es un día muy particular para las personas trans y para las personas cis que acompañan la lucha del colectivo. Este año y el año pasado fueron distintos por el tema de la pandemia así que no desde la presencialidad pero siempre es una fecha que nos llama a la reflexión por lo que hemos conseguido, por lo que falta, cuál es el panorama a nivel nacional, en las distintas provincias pero también lo que pasa en América Latina y en el mundo con el colectivo Trans/Travesti", empieza relatando Alan Otto Prietto, jefe de gabinete de la dirección de políticas contra la discriminación del Inadi Nacional.

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En Argentina, desde el año 2012, la ley de identidad de género es el hito por excelencia del colectivo trans. El Estado empezó a reconocer las identidades de los integrantes del colectivo, a brindar acceso a la salud de las personas. Pero Alan dice que todavía faltan derechos que se están discutiendo y no se logran plasmar en marcos normativos. Aún así, aclara: en términos latinoamericanos y en el mundo el panorama es totalmente distinto lo que sucede en Argentina. " Pensar que son muy pocos países los que tienen identidad de género. Países en donde todavía se sigue criminalizando, es decir, el Estado te mete preso y aplica hasta penas de muerte si sos parte del colectivo de la diversidad sexual. En donde hay países que existen las violaciones correctivas, denuncias en organismos de derechos humanos con detecciones arbitrarias como es el caso de lo que sucede en Rusia. Es un panorama desalentador".

En América Latina, Argentina se ha convertido en receptores de personas trans que buscan una mejor calidad de vida.

Con respecto a los accesos a salud y al trabajo el dirigente aseguró que el año pasado se logró la implementación del cupo laboral para las personas trans/travestis por decreto en el ámbito público nacional, firmado por el Presidente Alberto Fernández. Previo a esto, hubo algunos lugares que avanzaron, como la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Rosario y otros municipios y provincias que fueron aprobando distintas normativas.

"Por otro lado, se fue avanzando en políticas públicas, en la creación de "consultorios inclusivos" o amigables, en la capacitación y sensibilización a los equipos de salud para que puedan brindar una mejor atención. Se ha avanzado en algunas provincias con respecto a crear refugios. Allí en Tucumán hay uno que está funcionando muy bien en la capital. Para aquellas personas mayores de 18 que han sido expulsadas de sus hogares y estan viviendo una situación de calle tengan un lugar de contención", afirma Alan Otto Prietto.

La expectativa de vida sigue siendo entre 35 y 40 años. Es una estadística que no solo se da en Argentina sino que se da a nivel mundial.

Basta con ver las redes sociales o comentarios de determinadas personas, de familias, para notar como persisten prejuicios y mandatos que lo único que generan es desinformación. "El ser humano, cuando no conoce, lo que tiende a hacer es discriminar", dice Alan.

Siguiendo con la descripción de la realidad del colectivo, según MUMALA, 69 Mujeres travestis o trans fueron asesinadas cada 21 horas. Todavía persisten los crímenes de odio, odio por la orientación sexual. "Lamentablemente tenemos que dar cuenta de estas estadísticas. Son las que nos tienen que preocupar y ocupar para generar todas las políticas públicas posibles para que eso no siga sucediendo".

"Todavía hay personas que creen que tienen el derecho a violentar a otra persona porque no coinciden con su identidad de género. Familias que expulsan a sus hijos. Ojo, también hay muchas familias que luchan por los derechos de sus hijos trans. Nosotros tenemos otras oportunidades. Nos produce mucho orgullo cuando salen noticias como la de Candelaria, la primer psicóloga trans de la Universidad de Córdoba. Y uno dice la lucha sirve para esto", concluye el militante.

El colectivo trans no está reclamando por privilegios, simplemente reclama por tener los mismos derechos que tiene cualquier ciudadano en este país. El derecho a estudiar, a trabajar, a tener una familia. A conseguir un trabajo registrado. A poder desarrollarse en el proyecto de vida que tengan y que nadie los violente por ser trans. Esperemos que ese futuro no esté muy lejos.

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