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El culebrón de Pérez Corradi amenaza con nuevo escándalo

Otro culebrón de proporciones amenaza con destronar del Martín Fierro a la mejor comedia de enredos a la escandalosa fuga de los tres condenados por los asesinatos de General Rodríguez. Se trata, esta vez, del manoseado y ya poco creíble operativo de captura en Paraguay de Ibar Esteban Pérez Corradi.

Los episodios que giraron en torno a su anunciada y luego desmentida "detención" ocurridos el pasado viernes fueron propios de un capítulo del "Súper Agente 86" e incluyeron maniobras improvisadas del personal de inteligencia enviado a territorio paraguayo, demoras en el giro de los fondos requeridos para la operación, una detención equivocada por portación de rostro y la sospecha de que -una vez más- la agencia antinarcóticos norteamericana metió la cola.

La presencia de Pérez Corradi en la zona de la Triple Frontera es un secreto a voces. Las nuevas autoridades de seguridad y de inteligencia argentinas buscaron durante enero confirmar esos rumores, algo que recién lograron los primeros días de febrero, cuando recibieron un informe de la DEA coincidente con la información que se manejaba a nivel local: el prófugo más buscado de la Justicia estaría oculto en un campo distante a unos 50 kilómetros de Ciudad del Este y se movería con frecuencia hacia el exclusivo Paraná Country Club, donde vive una mujer paraguaya con la que el argentino mantiene una relación sentimental. 

Recién entonces, el Gobierno argentino decidió enviar un equipo especial a la zona para capturar al prófugo, mientras se negociaba el traslado de la causa del fuero ordinario (donde tramitó desde su inicio) al federal (algo que se logró finalmente la semana pasada, cuando la jueza María Romilda Servini de Cubría aceptó unificarla con otras de su incumbencia).

Por orden de la ministra Patricia Bullrich, los enviados fueron al menos tres integrantes de Inteligencia de Gendarmería Nacional que llegaron al teatro de operaciones entre el lunes 8 y el domingo 9 de febrero. Y allí comenzaron los primeros inconvenientes. Según una fuente que participó de la maniobra coordinando tareas desde Buenos Aires, los fondos para la operación que debieron haber sido girados con anterioridad se demoraron. Y esto estuvo a punto de provocar el fracaso prematuro del operativo. No fue la única desprolijidad. No bien llegaron a Ciudad del Este, los gendarmes cometieron algunos errores propios de principiantes. Por ejemplo, alquilaron dos vehículos en una agencia ubicada en el Hotel Casino Acaray y luego se alojaron todos juntos en otro hotel. Ya instalados, fueron a la comisaría local para identificarse y notificar del motivo de la presencia (ver facsímil del memorando de la Policía paraguaya). Y también contactaron informalmente a personal de seguridad del country, a quienes les habrían ofrecido parte de la recompensa a cambio de información fidedigna sobre el paradero de Pérez Corradi. "Eso es algo que nunca se hace y mucho menos en un lugar como la Triple Frontera, donde está lleno de informantes", apuntó un exagente de la SIDE que trabajó en zona durante más de una década.

PC está cercado

El jueves 11 de febrero a media tarde, la comandancia de Gendarmería en Buenos Aires recibió la información del equipo de Ciudad del Este. "Lo tenemos cercado". Según los agentes en el teatro de operaciones, Pérez Corradi "se encontraba en el country donde se aloja María Gladys Delgado Brítez, una mujer paraguaya con la que el prófugo mantiene una relación". Todo estaba listo para la detención. Pero algo ocurrió en la madrugada del viernes. Y el prófugo, una vez más, hizo honor a su condición y desapareció del mapa. "Suponemos que algún informante pudo haberle avisado", confió una fuente cercana al operativo. 

En medio de la confusión, los efectivos policiales demoraron a un hombre parecido a Pérez Corradi que vive en el mismo barrio privado. Se trata de Juan Marcelo Bottini, un músico argentino, nacionalizado paraguayo, que tuvo su momento de fama cuando participó del popular reality Operación Triunfo. "Cuando les pregunté por qué me habían pedido la identificación, los policías que hicieron el control y fueron muy amables conmigo me dijeron que estaban buscando a un argentino que era muy parecido a mí, confirmó Bottini.

Mientras las fuerzas de seguridad esperaban la identificación del falso Pérez Corradi, la Policía paraguaya y un grupo de agentes de la DEA llevaron a cabo otras detenciones en proximidades de Ciudad del Este. Uno de esos detenidos sería un argentino que -hasta el cierre de la presente edición- aún no había sido identificado. "Es sospechoso que no se haya revelado la identidad de este detenido, nos da para pensar cualquier cosa, incluso que podría tratarse del mismísimo Pérez Corradi", deslizó una fuente de la AFI. El prófugo es considerado por las autoridades antinarcóticos estadounidenses como un "pez gordo" por las conexiones que podría tener dentro y fuera del territorio norteamericano. Estados Unidos ya presentó el pedido de extradición para que Pérez Corradi rinda cuentas por el envío de 60 pastillas de Oxicodona a EE.UU. Este delito es menor si se lo compara con las acusaciones en nuestro país, que incluyen -además de la autoría del triple crimen- una participación protagónica en la denominada mafia de los medicamentos, por lo que si en definitiva el supuesto autor intelectual del triple crimen decide hablar en EE.UU a cambio de apuntar a sus cómplices y o jefes dentro de la política argentina, podría verse favorecido.

Según pudo confirmar este diario, el domingo a la madrugada, y para evitar la profundización de un nuevo papelón, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, envió una orden directa al personal de Gendarmería que se encontraba trabajando en la zona para que procediera a retirarse. Los efectivos hicieron caso.

Fuente: ambito

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