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El nuevo plan del BCRA enfrenta su primera prueba

Habrá intervención si el dólar supera los $ 44 o se sitúa por debajo de los $ 34. Inquietud por el poder de fuego del Central y el plan de emisión cero.

Comienza octubre y en el mercado son pocos los que confían en las nuevas medidas monetarias. "Podrá retrasar la suba del dólar en algún momento, pero no va a cambiar el rumbo", pronosticó un avezado operador que sacó la conclusión tras diálogos con sus principales clientes.

La Argentina está muy dolarizada. Por eso puede responder a preguntas tan contradictorias como la de los que se asombran por los restaurantes llenos los fines de semana o de los lugares de vacaciones en los fines de semana largo. Hoy la Argentina es barata en dólares y eso favorece a los argentinos que nunca dejaron de comprar dólares como forma de ahorro y a los turistas.

Para los que desde hace tiempo vienen apostando al dólar y no se deslumbraban con las tasas de Lebac, hoy la Argentina es 50% más barata. El 27 de diciembre pasado, el entonces presidente del Banco Central Federico Sturzenegger, junto al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anunciaron una baja de la inflación para 2018 a 15%, gesto que acompañaron una reducción de dos puntos de la tasa de interés de referencia, que la colocó en 27% anual, y un cálculo de un dólar que iba a estar en poco más de $ 20 a fines de 2018.

Ese hombre que gasta en dólares, después de haber visto esa escena, sigue más leal que nunca al billete norteamericano. Valió la pena no dejarse encandilar por las tasas durante 2017. Desde aquel día el dólar subió 115% y se espera que termine el año 150% arriba. La tasa de interés más que duplica la de aquel momento y la inflación triplica lo anunciado.

Por otra parte, este es un ajuste que recae sólo sobre el sector privado porque se basa en más impuestos. De recortar el gasto público, ni hablar. Esta es la diferencia entre ajuste y reforma. El plan no va acompañado de reforma laboral, previsional, del sector público, de la Justicia laboral, del sistema tributario, Estatuto Docente, subsidios, etc. Es un simple ajuste para poner los números en orden sin importar los costos.

"Si quieren que esto tenga éxito tendrán que Gobernar como si no fueran a ser reelectos, porque la recesión va a ser intensa", aseguró un operador.
La diferencia entre ajuste y reforma es que ambos son dolorosos, pero la reforma hace que el costo valga la pena porque deja una economía reestructurada lista para competir con el mundo.

La Argentina es de los pocos países donde el índice de productividad no mueve el amperímetro de los inversores del sector financiero. En Wall Street, la caída o la suba del indicador marca el humor del mercado porque está relacionado con el empleo y con los costos.

Como el país ignora este ítem, que lo coloca en el último lugar entre los países más relevantes, no atiende siquiera a las cifras de ausentismo, de superpoblación laboral en el sector público y en el privado por imposiciones de convenios laborales redactados en el siglo XX. Por eso, para suplir las ineficiencias debe convivir con el dólar en niveles exagerados.

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