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Con un escrutinio avanzado, Evo Morales estaría logrando la reelección de Bolivia

El periodista boliviano Rafael Sagárnaga contó que se vive el segundo día de la mayor crisis política y social del país. "Esta mañana el presidente Evo Morales anunció que está en marcha un golpe de Estado", informó.

En medio de la incertidumbre por los resultados de las elecciones del último domingo, el presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció este miércoles su triunfo y denunció que hay "un golpe de Estado en proceso".

"Esta mañana el presidente Evo Morales ha anunciado que está en marcha un golpe de Estado y que lo van a enfrentar con medidas de acción pacífica, movimientos sociales y con medidas democráticas", confirmó el periodista boliviano Rafael Sagárnaga en diálogo con LV12.

En cuanto a la situación que se registra en el vecino país, dijo que se está viviendo "el segundo día de la mayor crisis política y social de la última década".

"La tensión se ha agravado en este segundo día. Por ejemplo anoche los comités cívicos, en multitudinarias manifestaciones, han lanzado un paro por tiempo indefinido que está siendo acatado en las nueve ciudades más importantes del país", agregó.

De todos modos, sostuvo que con un avanzado escrutinio provisorio, Evo Morales estaría evitando la segunda vuelta y logrando la reelección.

"En este escenario polarizado entre las dos fuerzas que están enfrentadas en este momento en Bolivia, el tribunal electoral ha ido avanzado paulatinamente en el escrutinio cambiado y sorpresivo que se modificó en la noche del domingo para el lunes. El recuento está bordeando el 98% de la votación y se va marcando en ese recuento una diferencia entre Evo Morales y el segundo Carlos Mesa que supera el 10%, Con ese resultado Evo Morales ganaría en primera vuelta las elecciones. Sin embargo, las protestas, el escándalo y las observaciones que hicieron los veedores de la OEA de la UE están cuestionando este cambio abrupto que hubo en los informes del organismo electoral del país", explicó.

Cuando el escrutinio oficial había llegado al 96,78% y le daba al presidente el 46,49% contra el 37,01% del candidato de centroderecha Carlos Mesa -una diferencia de 9,5 puntos, cuando se necesitan 10 puntos para evitar la segunda vuelta- Morales se presentó por primera vez ante la prensa desde las elecciones del domingo.

"Quiero agradecer por este nuevo triunfo. Es la cuarta elección consecutiva que ganamos democráticamente. Tenemos mayoría absoluta en diputados y senadores. Gracias a todos los sectores sociales. Hemos garantizado el crecimiento económico, la paz social y la justicia social. Nuestro proceso es imparable", comenzó, desde la Casa Grande del Pueblo, la sede del gobierno en La Paz, sin hacer ninguna mención a la posibilidad de una segunda vuelta.

Mientras el clima de tensión se mantiene en el país, contra el supuesto fraude cometido por el gobierno, el presidente mantuvo la postura que había mostrado el domingo a la noche, cuando se proclamó ganador, y acusó a "la derecha" de incitar a la violencia.

Según el mandatario, que gobierna desde hace casi 14 años y busca un nuevo mandato hasta 2025, el "golpe de Estado" se expresa "no dejando realizar el conteo, con la quema de instituciones, atentando contra candidatos electos a senadores y diputados y no dando garantías".

Se refería a los llamados de la oposición a movilizarse en todo en país para denunciar el supuesto fraude orquestado por el gobierno para evitar que el presidente tenga que ir a una segunda vuelta, en la que corre el riesgo de ser desplazado del poder si la oposición, ahora dividida, logra unirse.

El ex presidente Carlos Mesa, candidato por la alianza de centroderecha Comunidad Ciudadana, fue quien llamó, el lunes a la mañana, a movilizaciones en todo el país contra un supuesto intento del gobierno de adulterar los datos para lograr el triunfo en primera vuelta.

Pero lo que desató la furia, esa noche, fue la difusión de un conteo preliminar que el daba a Morales los 10 puntos de diferencia que, según la ley boliviana, se necesitan para evitar un ballotage. Ese mismo conteo se había interrumpido el domingo a la noche, sin explicaciones, cuando apuntaba a una segunda vuelta porque con el 84% de los votos escrutados le daba a Morales el 45,28% (2,256,603 votos) y a Mesa un 38,16% (1.901.891 votos).

Esa suspensión generó sospechas, que se convirtieron en ira cuando 24 horas después, el lunes cuando caía la noche, se retomó ese conteo y, con el 95%, le daba a Evo un 46,86% de los votos y a Mesa el 36,74%. Es decir, los 10 puntos que evitaban la segunda vuelta.

Este giro sorpresivo llamó la atención de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la Unión Europea y de la Iglesia católica de Bolivia, que pidieron transparencia al Tribunal Electoral y al gobierno.

En medio del desconcierto, durante todo el martes continuó en forma lenta el conteo definitivo. Y a las 8 de la mañana de este martes faltaba contar un 3% de los votos.

En varias provincias comenzaron "paros cívicos" y movilizaciones pacíficas que, según los seguidores de Mesa, se mantendrán hasta que el gobierno admita que hay una segunda vuelta.

En los diez minutos que estuvo ante la prensa, el presidente enfatizó que no es responsable "del enfrentamiento entre bolivianos" y acusó a la derecha de "instigar al odio y desconocer el voto del movimiento indígena. Vuelve el racismo".

Además, advirtió que los paros convocados en algunas regiones del país solo perjudican la economía.

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