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El Primer Ministro israelí adelanta elecciones tras derrota electoral

El anuncio de Benjamín Netanyahu se produce tras la falta de acuerdo sobre una ley impulsada por su gobierno. Los comicios serán a principios de abril.

Cumpliendo la tradición, Israel apuesta por el adelanto electoral. No será a mediados de noviembre del 2019 como marca la ley tras los comicios del 2015 ni a finales de mayo como prefería el primer ministro, Benjamín Netanyahu sino a principios de abril. A expensas de lo que decida el fiscal general sobre sus casos de supuesta corrupción, el líder del Likud se vuelve a presentar como el candidato favorito para la cita del 2 o el 9 de abril.

En un paso sorprendente, los cinco partidos de la coalición de Gobierno han anunciado la disolución de la Knésset (Parlamento israelí) en la que cuentan con el apoyo de 61 de los 120 diputados. Una mayoría ajustada debido a la dimisión en noviembre del ministro de Defensa y líder de "Israel Beitenu", Avigdor Liebermanen protesta por lo que consideraba "rendición ante los ataques terroristas desde Gaza" a cargo del grupo islamista Hamas.

 

Tras un mes de compleja supervivencia en la Knésset el Gobierno acude a las urnas antes de tiempo debido a las enormes dificultades para aprobar la nueva ley de reclutamiento de los jóvenes ultraortodoxos. Dado que las dos facciones políticas del sector jaredí-exento junto al árabe del servicio militar obligatorio- no secundan la norma legislativa obligada por el Tribunal Supremo para antes del 15 de enero, Netanyahu confiaba en el voto de dos partidos en la oposición: Israel Beitenu y el centrista Yesh Atid encabezado por Yair Lapid. Pero a media mañana Lapid, conocido por su lucha para que los jaredim sirvan en el ejército, lanzó la bomba política al anunciar que no apoyaría la ley. Según él, porque el dirigente conservador selló un pacto con los ultraortodoxos para no aplicar o suavizar la ley o no aplicarla en su totalidad y darles más presupuestos con el objetivo de asegurarse la continuidad en el poder.

El Likud negó las acusaciones de Lapid pero entendió que se encontraba en un callejón sin muchas salidas. Sobre todo porque Netanyahu confía en que los dos partidos jaredim estén también en su próxima coalición.

 

A primera hora de la tarde de este lunes, Netanyahu ha confirmado que presentarán una ley para la disolución de la Knésset y elecciones a principios de abril, "Completaremos cuatro años de mandato con logros impresionantes. Por ejemplo, hemos convertido a Israel en una pujante potencia económica con un crecimiento constante. Somos la octava potencia militar del mundo y hay un florecimiento de las relaciones diplomáticas", declaró Netanyahu, que recordó el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén.

En lo que parecía su primer mitin electoral, el veterano dirigente conservador ha expresado su deseo de que los partidos de la coalición serán el núcleo del que sería su cuarto ejecutivo consecutivo. El quinto si contamos su primera victoria electoral en el 96.

Netanyahu, favorito pero pendiente de casos de corrupción

Para el líder del Likud, abril es quizá una fecha peor que el próximo mes noviembre pero logró sortear la crisis del mes pasado tras la dimisión de Lieberman y de esta forma evitar que la campaña se centre en lo que muchos israelíes consideran como "débil actuación ante Hamas".

 

Con los comicios a la vuelta de la esquina, se elevan dos grandes preguntas en Israel. Por un lado, si el centroizquierda logra cerrar las diferencias internas y coser alianzas para romper los pronósticos que auguran una nueva victoria del Likud. Según los sondeos, Lapid es el principal rival de Netanyahu que sin embargo, teme más la posible candidatura del ex jefe del ejército, Benny Gantz.

Por otro, si el fiscal general, Avijai Mandelblit decide antes de abril llevar a juicio o no a Netanyahu tal y como recomienda la investigación policial en tres casos de supuesto soborno. Todo indica que no ya que desde la Fiscalía han aclarado ya que "el proceso sigue su curso" independientemente de las elecciones.

 

En la Knésset, que esta semana se disolverá siete meses antes de lo previsto, los partidos no han tardado mucho en iniciar, aunque sea de forma oficiosa, una campaña electoral que se presenta crispada. Como marca la tradición en Israel.

 

Fuente: El Mundo

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