Hay hambre en Villa Floresta, una zona en donde habían prometido grandes obras

En 2016 se anunció una inversión de 114 millones de pesos para desagües, cordón cuneta y pavimento. Tres años después la situación poco ha cambiado.

Una millonaria inversión se anunció hace tres años para los vecinos de villa Floresta, en la zona este de la ciudad. Pero lejos de aquella promesa hoy los vecinos viven con hambre: este es el caso del comedor El Buen Samaritano que hace más de diez años da de comer a más de 100 personas.

Hasta el año pasado el comedor proveía de un plato caliente de comida cinco veces a la semana a más de 120 personas, en su mayoría niños, aunque también a ancianos y adultos con discapacidades.

Pero la crisis económica que atraviesa el país ha pegado fuerte en los barrios más vulnerables y Floresta no fue la excepción. “Desde el año pasado que venimos remando, pero se nos van cerrando cada vez más puertas de ayuda”, comentó con tristeza Norma Serrudo encargada del comedor.

 

Promesas a medias

En julio de 2016 el intendente capitalino Gustavo Sáenz firmó un convenio con el gobierno nacional con el objetivo de recibir 114 millones de pesos que se destinarían a obras de desagües, cordón cuneta, pavimento para las calles principales, forestación, puesta en valor de espacios verdes y un muro de contención sobre la ladera del cerro en villa Floresta.

El proyecto estaba previsto en dos etapas: en la primera, contemplaba la construcción de un muro de contención de sedimentos del cerro que tendría un mirador, ciclovías y paseos. Por otro lado, se reubicarían las líneas de alta tensión que pasan por el lugar y que generan un alto impacto ambiental.

A tres años de este anuncio los vecinos indicaron que “de las obras prometidas solo se hizo el agua” y que “prometieron asfalto y cloacas pero después dijeron que con la plata que tenían no les alcanzó”.

Respecto a las calles Serrudo contó que solo pusieron asfalto calle de por medio y en la avenida Hermenegildo Diez, que es la arteria principal del barrio.

Los desagües no existen y los vecinos deben tirar el agua sucia en las mismas calles, mientras que en los fondos de sus casas construyeron cámaras sépticas.

Solo en la zona central de villa Floresta, que es donde se ubica el comedor El Buen Samaritano, viven alrededor de 700 familias.

Fuente: La Gaceta

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