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Hundimiento del ARA Belgrano: 'La proeza fue tal, que no importó el frío'

El tucumano, Julio Máximo, recordó los momentos dramáticos vividos el 2 de mayo de 1.982. Comentó que estuvo tres días a la deriva en una balsa hasta que fue rescatado.

Los 1093 tripulantes del crucero General Belgrano se aprestaban a soportar el mal clima. Nubarrones, oscuridad, vientos fuertes. Era 2 de mayo de 1982, por la tarde, en plena Guerra de Malvinas. Sin previa alerta, el buque se sacudió violentamente. Se sintió una tremenda explosión y se cortó la energía. De pronto, comenzó a elevarse por una de las puntas, cuando se escuchó una segunda explosión: faltaban 15 metros de barco en la proa. El fuego y el olor a quemado invadieron a los marinos argentinos.

En medio del caos ensordecedor y la oscuridad, comenzaron a utilizarse las balsas salvavidas. Los heridos se contaban por todas partes, siendo llevados en hombros por quienes conservaban el equilibrio, cuando el barco alcanzaba una inclinación ya de 20 grados y era necesario agarrarse de cuanto estuviera amarrado a la estructura, hasta que sin demora, se escuchó el grito de “¡Abandonen el buque!” y, minutos más tarde, mientras el hundimiento proseguía, con ruido de explosiones y una humareda blanca que se perdía en el cielo cada vez más oscuro, desde las balsas que habían podido alcanzarse se escuchaba: “¡Viva el Belgrano!”

El tucumano Julio Máximo con 65 años puede contarnos hoy qué es lo que pasó ese día, a 37 años del hundimiento del Crucero. 

"Soy sobreviviente del crucero Manuel Belgrano". Es lo que primero que dice, para luego relatar cómo vivió esa jornada. 

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"A las 16.05 yo estaba en la guardia del puesto de comando, me relevaron y me fuí a merendar para después tomar un baño y después un descanso porque había hecho un rol de combate de casi 36 horas sin dormir", cuenta.

Recuerda que al momento del ataque del submarino nuclear británico HMS Conqueror "estaban organizados de una forma tal que nos respetábamos todos. Fue fue todo muy prolijo. Nos salvamos 770 muchachos, lo que quiere decir que la proeza fue tal que no importó el frío ni nada".

"Lo que se ve arriba, en la cubierta, no se lo olvida", expresa entre lágrimas.

Cuenta que tras la explosión fue rescatado por el buque Bouchard, que lo lleva hasta el Puerto de Ushuaia. 

"Nos iban sacando como pescados. Nos llevaron primero al Puerto de Ushuaia, de ahí a Puerto Belgrano donde me encontré con mi esposa y mi hijo", indica con la voz entrecortada.

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Julio dice reconocerse en una foto por tener en ese momento el pide más grande y por estar descalzo.  

"Tengo el pie más grade que ninguno porque ya estaba inflamado cuando me sacan y porque fuí el único que salí descalzo". Pero el volver a ver a su esposa y a domir con sus hijos hizo que sus fuerzas no flaquearan en el peor momento.  

Sus huesos le recuerdan todos los días el frío de esa trágina jornada.  

Ingresó a la Marina a los 15 años y ante la pregunta si volvería a subirse a ese crucero, no duda en decir que sí. 

"Lo haría al igual que todos mis compañeros" 

Al momento de la guerra, Julio tenía una esposa, dos hijos y uno en camino. Pero también tenía la valentía y la satisfacción de estar defendiendo a su patria. El amor por su país sigue intacto, aunque interpela a esa sociedad que no los reconoce como tal, como lo que fueron, héroes.

"El esfuerzo que hicimos nosotros todavía no está reconocido por la gente. No pretendemos que nos pongan alfombra, pero un pequeño recocimiento tendría que haber", reclama. 

El primer día de mayo, el crucero se encontraba rumbo a posiciones de guerra, pero en la mañana del 2 las órdenes fueron cambiantes, llamando a tomar posición de espera, al sur de las islas, fuera del área de exclusión declarada por Gran Bretaña. No obstante ello, el gobierno inglés da órdenes al submarino atómico Conqueror de torpedear y hundir el crucero General Belgrano. En su hundimiento, fallecieron 323 personas, casi la mitad del total de muertos argentinos en la guerra. El Informe Rattenbach, en su último párrafo, indica: “Al Reino Unido, vencedor de la contienda, le queda hoy el análisis desapasionado de su conducta durante el conflicto (…) De este análisis surgirá, a no dudarlo, el hecho intrínsecamente cruel por innecesario, cual fue el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano. Su responsabilidad por este acontecimiento, además de otros de menor cuantía, es insoslayable”.

En esta oportunidad, recordamos la fecha del hundimiento del Crucero. General Belgranocon el comunicado que difundiera la cancillería argentina, luego de conocerse la noticia, poniendo de manifiesto una nueva violación del país colonialista de las resoluciones de las Naciones Unidas. 

Comunicado de la Cancillería argentina, mayo de 1982

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