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La garra tucumana: del retiro inminente al sueño olímpico de Lucenti

Del "Hace seis meses no me podía levantar de la cama" a ganarle a un campeón del mundo y ganar el oro. El judoca local reveló sus intenciones de representar a la provincia por cuarta vez en los Juegos de Tokio luego de un pronóstico adverso.

Emmanuel Lucenti le atribuye su renacer deportivo a un apoyo familiar incondicional, llevado de la mano con el nacimiento de su primer hijo, y a una "garra tucumana" que absorvió una vez que, desde hace dos años, regresó a su provincia natal para llevar adelante una carrera que transita por los últimos años. El triunfo en la altura de Quito, a 2.800 metros de altura, y una medalla de oro en el Grand Prix de aquella capital ecuatoriana resalta aún más el hecho de que su retiro era inminente hace sólo seis meses.

En comunicación con LV12, el judoca reveló el sufrimiento que lo llevó a pensar la dolorosa decisión que atraviesan aquellos que deben abandonar lo que aman por la imposibilidad física y una espalda que lo tuvo a maltraer: "muy poca gente sabía que estuve al borde del retiro, hace seis o siete meses no podía levantarme de la cama. No imaginé que podía competir a este nivel". Y para concretar ese regreso heroico, Tokio 2020 es la cumbre a la que aspira el referente tucumano: "estoy muy ilusionado, veo muy desde lejos los Juegos, pero estoy haciendo el intento para ir a mis cuartos JJOO para que Tucumán se sienta bien representado".

"Estoy dando pelea con mi experiencia y garra tucumana, levanté el nivel peleando el campeonato nacional, haciéndole frente a que uno pueda lograr sus objetivos viviendo en una provincia que no sea Buenos Aires. Opté por volver a Tucumán hace dos años para tratar desde acá pelearles a los mejores del mundo, confío en la energía que me da mi provincia", destacó Lucenti con un sentido de pertenencia que no perdió nunca a pesar de haber pasado meses y meses lejos de los suyos.

Y aunque lejos de su tierra, "los suyos" fueron creciendo gracias a una primera paternidad, y ve en el horizonte una preparación tanto europea como asiática rodeado de ese círculo del que se confiesa "enamorado": "ahora soy padre, no quiero perderme cosas de mi hijo, voy a hacer una preparación de cinco semanas en Europa, me van a acompañar y voy a estar en el Mundial de Japón por tres semanas".

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