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Polémica por los indultos de Bolsonaro a efectivos

El perdón de Navidad alcanza a policías y militares que cometieron asesinatos culposos, incluso estando fuera de servicio. Denuncian un aval al gatillo fácil. El Gobierno niega abuso de poder.

Los indultos de Navidad concedidos por el presidente Jair Bolsonaro a policías y militares condenados por homicidio desataron una fuerte polémica en Brasil, con el ministro de Justicia, Sergio Moro, defendiendo la decisión y el Ministerio Público federal denunciando un “exceso de poder”.

El decreto, firmado antes de la Navidad, beneficia a “aquellos que dedican sus vidas a la salvaguarda de la sociedad”, entre los que figuran agentes de la Policía Federal, Civil, Militarizada y del cuerpo de Bomberos, afirmó la Presidencia de Brasil en un comunicado.

El indulto navideño es un beneficio previsto en la Constitución brasileña que concede la supresión de las penas por esta época del año siempre y cuando se cumplan determinados requisitos.

La medida, que alcanza solo a los homicidios declarados culposos por la Justicia, también beneficiará a aquellos agentes de los cuerpos de seguridad del Estado que “hayan sido condenados por actos practicados” en sus días libres y cuya intención haya sido “eliminar un riesgo existente” para sí mismos o para terceros.

Bolsonaro, líder de la extrema derecha en Brasil, capitán de la reserva del Ejército y defensor de las dictaduras militares que se impusieron en Latinoamérica en 1970 y 1980, concedió también el indulto “a los militares de las Fuerzas Armadas”, que “en operaciones de Garantía de la Ley y el Orden (GLO)”, hayan “cometido crímenes no intencionales en determinadas hipótesis”.

Las misiones de GLO son autorizadas por el presidente de Brasil y conceden a los militares la facultad de asumir por completo las labores de seguridad pública en graves situaciones de perturbación del orden.

El mandatario, que el próximo 1 de enero cumplirá un año en el poder, defiende la mano dura y hasta el gatillo fácil contra el crimen, acostumbra a decir que “el bandido bueno es el bandido muerto” y afirma que si un policía “mata a 10 o 15” de ellos no debe ser investigado y mucho menos condenado, sino “condecorado” por el Estado.

El Gobierno de Bolsonaro ya había intentado beneficiar a los agentes de seguridad por medio de una iniciativa legislativa que incluía un amplio amparo legal para los policías que maten en operaciones oficiales, en términos muy similares a los indultos de la política. Sin embargo, no convenció a la mayoría parlamentaria y finalmente se eliminó ese punto de la propuesta, condenada en duros términos por diversas organizaciones de la sociedad civil.

Moro, exjuez de la causa Lava Jato (“lavadero de autos”) contra la corrupción, afirmó ayer que “el indulto a los policías solo concierne al trabajo policial y no abarca crímenes dolosos” o intencionales.

“El presidente Jair Bolsonaro concedió el indulto humanitario a presos con enfermedades terminales y a policías condenados por cometer crímenes no intencionales”, escribió en sus cuentas de las redes sociales.

Sin embargo, según dijo a O Globo el subprocurador general de la República Domingos Sávio da Silveira, coordinador de la Cámara de Control Externo de la Actividad Policial de la Procuración General de la República (PGR), el decreto de indultos es un “ornitorrinco jurídico” y un “exceso de poder” de Bolsonaro.

En tanto, la subprocuradora general Luiza Frischeisen, coordinadora de la Cámara Criminal, otro un cuerpo colegiado de la PGR para el control de delitos cometidos por militares, también cuestionó la medida porque extiende el perdón a agentes de seguridad que hayan competido asesinatos “incluso estando fuera de servicio”.

Ambos pronunciamientos anticipan una impugnación judicial de los indultos ante el Supremo Tribunal Federal (STF).

Todas las organizaciones defensoras de los derechos humanos alertaron sobre ese endurecimiento de las políticas de seguridad durante la gestión de Bolsonaro, a quien acusaron de alentar la violencia contra los más pobres, los pueblos indígenas y los homosexuales con su retórica agresiva.

Además del apartado específico para las fuerzas de seguridad, Bolsonaro también hizo extensible el tradicional indulto navideño a aquellas personas que, después de haber practicado el delito, padezcan paraplejia, tetraplejia o ceguera, y a aquellos portadores de “enfermedad grave permanente que imponga limitaciones severas y que exija cuidado continuo para ser presentado en un establecimiento penal; que estén gravemente enfermos o en estado terminal”.

El indulto se produce en un contexto de creciente violencia policial en el país, según denunciaron diversas organizaciones, como Human Rights Watch (HRW).

La organización que hace poco más de un mes recopiló información en casi todo Brasil, aseguró que el inflamado discurso de Bolsonaro puede incentivar delitos como la tortura en el que muchas veces se ven implicados agentes de las fuerzas de seguridad.

FUENTE: ambito.com

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