Juan Viroche | La Florida | Diego López Avila

Para la Justicia, el sacerdote Juan Viroche se suicidó

El fiscal que investigó la muerte de Juan Viroche en La Florida, argumentó que no hubo un homicidio ni existió un tercero que lo haya inducido a su accionar.

El fiscal que investiga el caso del cura Juan Viroche, que fue encontrado colgado en el interior del templo de La Florida en octubre del 2016, pidió que la causa sea archivada. El letrado Diego López Avila indicó en un escrito que el párroco decidió quitarse la vida por lo cual no hubo homicidio y no existió persona que induzca a esa acción.

El fiscal, en un escrito de 25 páginas que fue firmado el 31 de agosto, se encargó de argumentar por qué consideró que el sacerdote decidió quitarse la vida.

“No se ejerció violencia en la persona de la víctima, lo cual quedó determinado con las autopsias realizadas al cuerpo y con los distintos estudios a los que se sometió a este (por ejemplo toma de radiografías)”.

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Juan Viroche fue encontrado colgado en el templo de La Florida.

Juan Viroche fue encontrado colgado en el templo de La Florida.

Los estudios forenses realizados por la Policía y ratificado por los especialistas de Gendarmería, no sólo determinaron que la causa de la muerte del sacerdote había sido ahorcamiento producido por haberse colgado de una linga (elemento para remolcar vehículos), sino que además no encontraron evidencias de que haya sido agredido porque no presentaba lesiones de agresiones o defensivas.

Otro de los puntos fue que el cura no fue sometido a dominación o control a través de drogas. "Se corroboró a través de los distintos estudios toxicológicos realizados por profesionales a lo largo de la investigación”, dicta el escrito.

“No se observaron signos de fricción o rozamiento en la linga de la cual pendía el cuerpo sin vida del párroco, ni otro tipo de alteración morfológica coincidente con un proceso de izamiento”. En este apartado se refiere a que no hubo intervención de terceros en el proceso suicida y que tampoco se encontraron evidencia que permitieran sospechar que el sacerdote haya sido levantado con la cuerda para fingir que haya decidido quitarse la vida.

Además todos los rastros hallados en el interior de la iglesia coinciden con el movimiento que generó el cuerpo del sacerdote cuando decidió colgarse.

“Se determinó la inexistencia de denuncias policiales o judiciales efectuadas por Viroche en contra de narcotraficantes a los cuales se aludió en diferentes pasajes de la investigación”. La fiscalía no encontró ni un indicio de que el sacerdote, más allá de las denuncias públicas que realizaba, haya pedido que se inicie alguna investigación.

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La muerte del sacerdote ocurrió en octubre del 2016.

La muerte del sacerdote ocurrió en octubre del 2016.

El fiscal probó que el padre era acosado por una joven con la que tuvo una relación sentimentalmente y que no aceptó nunca que Viroche haya tenido otra pareja con la que esperaba tener un hijo y por el que estaba decidido a abandonar el sacerdocio para formar una familia.

“Se logró establecer que la mayoría de las intervenciones que intentaron degradar la imagen del párroco a través de la red social Facebook y por vía WhatsApp, entre otras, como así también algunos amedrentamientos y amenazas, provinieron de Silvia Lizárraga o de su entorno, habiéndose determinado que los números telefónicos e incluso el asociado a la cuenta de Facebook, compartían todos un mismo IMEI y que se relacionaban con el número que utilizaba la sospechada. Esto cobra sentido cuando observamos la cantidad incontable de mensajes y llamadas que recibía Viroche de parte de Lizárraga, lo cual denota una persecución y acoso de la misma hacia el párroco", indica el texto.

FUENTE: La Gaceta

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