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La inflación de 2018 es la más alta en 27 años y se espera que la de 2019 sea del 30%

La inflación terminó con un nivel de casi el 48%, el mayor desde 1991. Las variaciones de mayor incidencia fueron: transporte, alimentos y bebidas. El impacto del aumento de los servicios pondrá el índice en el 2,5% para los primeros meses del año.

La inflación se desaceleró en diciembre y se habría ubicado en torno al 2,5%. Esta relativamente buena noticia para el Gobierno será tapada por la lectura del índice en términos anuales. El INDEC divulgó hoy los datos oficiales se confirmaron lo que ya todo el mundo sabe a esta altura: la inflación de 2018 fue la más alta en los últimos 27 años. "La canaste básica creció un 56% como consecuencia de la devaluación e higiene personal, 63%, un 10 o 15 puntos arriba de la inflación en productos que son insustituíbles", señaló el economista Damián Di Pace.

El índice anual fue del 47,8%, el peor nivel desde 1991 (ese año superó el 60%) e incluso más alto que el salto inflacionario de 2002, luego de la megadevaluación que llevó al dólar de 1 a 4 pesos. Sin embargo, en aquella oportunidad las tarifas congeladas y la recesión galopante impidieron un traslado pleno a precios.

En diciembre jugó positivamente la disminución del precio de las naftas, el hecho de que no había ajustes tarifarios previstos y sobre todo la estabilidad del tipo de cambio. Para enero se espera que el índice vuelva a ubicarse en torno al 2,5% por factores parecidos, aunque sí hubo algunos aumentos tarifarios como el agua y el transporte. Sin embargo, el dólar en baja es clave para que los precios de los alimentos tengan menos presión.

Fue justamente el aumento de la canasta básica, especialmente alimentos, lo que impulsó tanto la inflación en 2018. Pero detrás de ese fenómeno está la suba del dólar, que duplicó su valor en un año.

Este año se apuesta a que un tipo de cambio más tranquilo ayude a controlar el ajuste inflacionario. Pero aún restan más aumentos de tarifas y parte del traslado a precios por la devaluación del año pasado

Pero el efecto más notable del gran salto inflacionario fue la pérdida del poder adquisitivo. Aunque hubo algunos gremios que consiguieron acercarse o incluso ganarle a la inflación, como sucedió con los bancarios, la gran mayoría quedó lejos. Esto implicó una importante caída del salario real, que se sintió sobre todo en el segundo semestre. Esta situación impactó de lleno en la caída del consumo.

El Central y el FMI pusieron en marcha un nuevo programa que apunta a  reducir la inflación, pero gradualmente. Para este año el Gobierno estimó en el Presupuesto 2019 un nivel de 23%, pero los analistas creen que se ubicará más cerca del 30%.

El equilibrio fiscal primario, un estricto programa monetario y el corte del financiamiento del Tesoro por parte del Banco Central son piezas fundamentales para empezar a recorrer el camino de desaceleración de precios.

Sin embargo, la experiencia de casi todos los países que lograron bajar la inflación muestra que el proceso puede demorar de 7 a 10 años para llegar al dígito y mantenerse en el tiempo.

Fuente: Infobae

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