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La mitad de los archivos de la SIDE sobre AMIA todavía no pudieron ser analizados

Lo confirmó el titular de la UFI-AMIA, Sebastián Basso, quien mantiene esperanzas de encontrar nuevas pistas sobre el atentado entre esa documentación.

Veinticinco años después de la voladura del edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina, los investigadores creen que aún hay "puertas" por abrir para encontrar pistas de inteligencia que arrojen nuevas pruebas a la causa, nombres de personas involucradas en el mayor atentado que sufrió la Argentina aquella mañana del 18 de julio de 1994 (85 muertos) que no habían sido vistas anteriormente por la parte judicial, como por ejemplo, acciones hechas, lugares y elementos que lleven a los culpables a rendir cuenta ante la justicia. 

Buena parte de esa esperanza está depositada en la impresionante cantidad de archivos del ex Servicio de Inteligencia (la vieja SIDE convertida en Agencia Federal de Inteligencia -AFI) que fueron desclasificados en 2015, y que según confirmó a Clarín el actual titular de la UFI-AMIA, Sebastián Basso, se ha podido analizar sólo en un cincuenta por ciento. 

Esto es literalmente la mitad de aproximadamente 2000 cajas de documentación en papel, y 5000 archivos en viejos casette y videos de tipo VHS, que llenan alrededor de tres habitaciones grandes. La mayor parte de ese valioso archivo en el que trabajan día a día ahora unas veinte personas se encuentra en la planta baja del monumental edificio del pasaje Barolo, donde la ex SIDE contó con varias oficinas. Allí abajo funcionó la unidad antiterrorista. 

Supo este diario que era tal "el estado de abandono" en que se encontraba la valiosa prueba que, para entrar a seguir analizándola y procesar toda esa información hubo que hacer obras de infraestructura, que están en danza. De ahí también el celo que impera para cualquier imagen fotográfica. La prueba sobre el atentado terrorista a la AMIA de la ex SIDE estaba "bajo charcos de agua, en algunas partes, con cables eléctricos caídos, y hasta con caños de cloaca rotos, con los consecuentes desechos en las habitaciones". Ahora, se trabaja primero en la conservación del papel, su clasificación, lectura, y lo relativo al material audiovisual es más complejo. En la mayorías casos hay que digitalizarlo y en algunos casos hay que recurrir a la vieja tecnología que ya no está, como pasacasettes, videocaseteras. El plan es conservar todo lo que esté "suelto" en AFI, en el palacio Barolo.

Basso señaló que esperaba que el trabajo futuro permitiera ver "elementos que la inteligencia argentina obtuvo y no los vio la justicia". Pero advirtió que el material ya procesado no arrojó pruebas a la investigación, que en principio ya  estableció que hubo un atentado terrorista efectuado con una bomba instalada en una Traffic, ejecutado por un grupo de Hezbollah y que la camioneta con el conductor suicida tenía entre 300 y 400 kilos de explosivos. También, numerosas informaciones más que con el transcurso de los años se fueron reafirmando -sobre esto hizo su acusación Nisman-, como por ejemplo, que el coordinador de los atentados, Salman El Reda, miembro de Hezbollah, sigue vivo y se presume que vive en el Libano. Así lo indicó Basso.

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