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Las transacciones ilícitas representaron menos del 1% de la actividad económica de Bitcoin en 2018

El uso de criptoactivos para fines criminales aumentó a lo largo del año, pero a un ritmo mucho menor que sus usos legales.

El uso de criptoactivos para fines criminales aumentó en 2018, pero a un ritmo mucho más lento que el crecimiento del mercado en general. A saber, las transacciones ilícitas representaron menos del 1% de toda la actividad económica en la red de Bitcoin el año pasado, en contraste con el 7% en 2012, según el Informe de Crimen Criptográfico de Chainalysis, una empresa que hace software para rastrear las transacciones de criptomonedas.

Aún así, la ciberdelincuencia continúa siendo un problema significativo en el ecosistema. Los ataques a exchanges, o casas de cambio, de criptoactivos han generado miles de millones de dólares para los criminales. Las transferencias ilegales en el mercado negro de la Deep Web usando criptoactivos representan cientos de miles de millones de dólares en ingresos ilícitos, mientras que las estafas dirigidas a individuos le han quitado decenas de millones de dólares a los particulares.

Los exchanges de criptoactivos y los inversores son a menudo blanco de los hackers. A lo largo de los años se han denunciado públicamente más de USD  1.700 millones robados, principalmente de los ataques a las casas de cambio Mt. Gox y Bitfinex. Los hackeos a exchanges son, por lejos, el tipo de delito más costoso del ecosistema cripto, generando alrededor de 1.000 millones de dólares en ingresos sólo en 2018, según el informe.

Las transferencias ilegales en los mercados negros de la Deep Web casi se duplicaron el año pasado, pese al cierre de importantes plataformas usadas para este propósito en 2017. Aunque el precio de bitcoin cayó más de 80% a lo largo del año, el volumen de transacciones ilícitas superó los USD 600 millones en 2018. En alguna medida, los esfuerzos de las autoridades para cerrar los mercados negros han frenado con éxito el crecimiento de estos intercambios; no obstante, el informe revela que gran parte de la demanda ilegal de bienes o servicios simplemente se desplaza a otros mercados. Los datos sugieren que las organizaciones criminales no están motivadas por la especulación de los precios de los criptoactivos, sino que valoran la conveniencia y la privacidad que ofrecen las plataformas ilegales. 

Las estafas dirigidas a particulares, sea a través de phishing, esquemas piramidales, o ICOs (ofertas iniciales de criptoactivos) fraudulentos a través de Ethereum, entre otros tipos de fraude, también aumentaron. Mientras que la cantidad absoluta de ingresos robados por los estafadores de Ethereum casi se duplicó entre 2017 y 2018, aumentando de USD 17 millones a USD 36 millones, esto representa menos del 0,01% del valor total de mercado de ether, el tercer criptoactivo más grande del mercado. De acuerdo al análisis, tanto el número de víctimas de estafas como los ataques de phishing en Ethereum están disminuyendo rápidamente, tras alcanzar un pico a principios de 2018.

Siendo la criptomoneda más popular, bitcoin ha ayudado a alimentar el aumento del cibersecuestro de datos en línea, como el reciente ciberataque WannaCry, en el que los hackers toman como rehén el contenido digital de sus víctimas y piden un rescate a cambio de liberar los archivos. Los delincuentes pueden utilizar bitcoin para cobrar rescates fácilmente sin tener que revelar sus identidades. La moneda también ha sido asociada con la venta de drogas en línea, el lavado de dinero y otros crímenes.

Pero aunque los usuarios de Bitcoin pueden ocultar sus identidades, no pueden evitar revelar otra información que pueda ser útil para los investigadores. Cada transacción de Bitcoin se registra en su blockchain, un registro de acceso público de todas las transacciones realizadas utilizando la moneda digital. Las blockchains "proporcionan una fuente de verdad realmente útil", dice Jonathan Levin, cofundador de Chainalysis, que desarrolla herramientas de software para analizar datos registrados en el libro contable.

Chainalysis combina su análisis con otra información pública disponible para identificar a los usuarios a través de las cadenas únicas de caracteres que utilizan para recibir fondos, llamadas direcciones públicas o billeteras virtuales, y luego trazan un mapa de la forma en que mueven los fondos de un lugar a otro. La compañía trabaja con organismos de seguridad, reguladores y empresas de todo el mundo para combatir la actividad ilícita que involucre criptomonedas.

Fuente: Infobae

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