Los serios efectos de chatear de noche en la adolescencia

Un estudio comprobó cómo impacta el uso de mensajería instantánea con las luces apagadas sobre la salud y el desempeño escolar.

Bostezar en clase y obtener peores notas puede ser culpa del “chateo nocturno”. Así lo asegura un estudio realizado por la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos, que evaluó por primera vez los efectos del uso de la mensajería instantánea por la noche sobre el sueño y el desempeño escolar de los adolescentes.

“Debemos prestar atención al hecho de que los adolescentes usan los dispositivos electrónicos en exceso y tienen una fisiología única”, explica la autora del trabajo Xue Ming, profesora de neurociencia y neurología en la Escuela de Medicina de Rutgers.

“Los adolescentes tienden a irse a dormir tarde y levantarse tarde. Cuando vamos en contra de este ritmo natural, los alumnos se vuelven menos eficientes”, asegura.

Según la Academia Americana de Pediatría, el uso de dispositivos electrónicos está aumentando exponencialmente entre los niños de todas las edades: diversos estudios hallaron que los niños de entre 8 y 18 años usan esta clase de tecnologías un promedio de siete horas y media por día.

MENSAJERIA INSTANTANEA

“Durante los últimos años advertí un aumento del uso de smartphones entre mis pacientes con problemas para dormir”, comenta Ming, quien señala: “Quise averiguar cómo sólo el chateo, en especial luego de apagar las luces, contribuye con los trastornos del sueño y el desempeño académico”.

Los resultados del estudio, en el que participaron 1.537 alumnos de secundaria, revelaron queaquellos que apagaban sus dispositivos móviles o que chateaban por menos de 30 minutos luego de apagar las luces para irse a dormir, tuvieron mejores calificaciones en clase que los que chatearon por más de 30 minutos luego de apagar la luz.

Además, los alumnos que mandaron mensajes instantáneos durante más tiempo en la oscuridad durmieron menos cantidad de horas y estaban más somnolientos durante el día que aquellos que dejaron de chatear una vez que se acostaron.

Por otra parte, el estudio – publicado en el “Journal of Child Neurology”- mostró que chatear antes de apagar las luces no afectó el desempeño escolar.

Según Ming, los efectos de la “luz azul” que emiten los smartphones y tablets se intensifican cuando éstos se miran en una habitación oscura. Esta luz de onda corta puede tener un fuerte impacto sobre los síntomas de somnolencia diurna dado que retrasa la liberación de melatonina, lo cual dificulta el poder conciliar el sueño.

“El apagar las luces debe permitirnos hacer una transición gradual entre el estar despiertos y el quedarnos dormidos. Si una persona, en cambio, sigue recibiendo mensajes de texto, con alertas y emisión de luz, esto puede afectar su ritmo circadiano”, alerta la autora.

Asimismo, hace hincapié en que el sueño REM (rapid eye movement) es el período del descanso más importante para el aprendizaje, la consolidación de la memoria y la adaptación social en adolescentes. “Cuando se retrasa el horario de irse a dormir, pero no el horario de despertarse, se acorta el sueño REM, lo cual puede afectar el aprendizaje y la memoria”, argumenta.

Para concluir, la investigadora sugiere que los educadores deberían advertir las necesidades de sueño de los adolescentes e incorporar la educación sobre el sueño en sus currículas.

“Dormir no es un lujo, es una necesidad biológica. Los adolescentes no están durmiendo la cantidad de horas que deberían, es decir ocho horas y media por noche”, insiste. “La privación del sueño es un fuerte argumento a favor de retrasar las horas de inicio de clases en secundaria, por ejemplo hasta las 9 de la mañana”, concluye.

Fuente:infonews.com

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