Luego de un sábado violento, se espera por la final River-Boca esta tarde a las 17

Los incidentes que se vivieron ayer en la previa del partido motivó la suspensión del encuentro. Después de varias reuniones, la Conmebol, en acuerdo con los presidentes de ambos clubes, decidieron disputar el cotejo este domingo.

La expectativa tan grande derivó en lo que muchos temían. Todo se desbordó. Ni siquiera el promocionado operativo de seguridad para la Superfinal pudo evitar que se produjeran graves incidentes, dentro y fuera del estadio Monumental. 

Todo fue una papelón. Una muestra cabal de lo peor del fútbol argentino y sudamericano: violencia, aprietes, tironeos, disputas de poder, desprolijidades, peleas...

La Superfinal de la Copa Libertadores entre River y Boca que debía jugarse este sábado a las 17 primero fue postergada en dos ocasiones. Y finalmente fue suspendida. Se jugará hoy a las 17. 

Desde Boca la postura era clara: le informaron a River y a Conmebol que no estaban en condiciones de jugar el partido: Pablo Pérez, capitán del equipo y Gonzalo Lamardo, juvenil que acompañó al plantel, habían sido trasladados a un hospital para ser atendidos tras la salvaje agresión que sufrió el plantel boquense en su llegada al estadio Monumental.

Hubo piedrazos al micro, gases lacrimógenos y varios futbolistas resultaron heridos.

 

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