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Madres, estudiantes, profesionales, laburantes… jugadoras de fútbol

Hoy en el Día de la Futbolista, jugadoras tucumanas cuentan en LV 12 porque juegan a la pelota y que sienten cada vez que se calzan los botines y salen a la cancha.

Son madres, trabajadoras, estudiantes, jóvenes, viejas, pasionales, crack… son mujeres que rompieron cualquier estereotipo masculino, se calzaron los botines y decidieron salir a la cancha, porque según ellas hoy es “su cable a tierra”.

En Tucumán el fútbol amateur tomó fuerza hace un par de años atrás. Se formaban y se forman equipos que participan de campeonatos en diferentes canchas de la provincia. La liga de fútbol 11, “las federadas” también hacen lo suyo y se podría decir que más allá del clásico: Atlético Tucumán versus San Martín, la platea masculina quedaría boquiabierta con el profesionalismo de las jugadoras.

En marzo muchas de las apasionadas a la pelota festejaron. Resulta que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) había hecho el anuncio formal: comienza la profesionalización. Ahora las jugadoras están en “igual condiciones” que los deportistas profesionales. Esto quiere decir que son contratadas, reciben un sueldo y pueden vivir de lo que les gusta. Aunque falta mucho para que realmente sean todos iguales.

En el día de las futbolistas, jugadoras tucumanas cuentan en LV 12 su experiencia. “Jugar a la pelota es felicidad plena, es mi cable a tierra”, dice Florencia Lescano delantera en Estrella Populares, que por el momento tomó un receso porque espera su primer hijo.

Luchi Juarez de Toco y me voy, asegura que es lo que gusta, “es lo que más amo”. Y al igual que Florencia considera que hoy es “su cable a tierra”. “Es más lindo cuando jugas con gente que queres tanto”.

“Aguante Toco”, grita Jess Ortiz y firme agrega “Porque lo es todo”. “Cuando estoy en una cancha queda todo lo malo afuera. No existe en el mundo algo más lindo, pasional y que te de placer que jugar fútbol”, cuenta. 

La periodista Alba Barbeito forma parte de Vendetta y reveló que comenzó a jugar desde chica en el barrio Terán, dondo creció. “Me hice grande y también crecieron los prejuicios propios y ajenos. Hace unos años, de casualidad, me encontré con Vendetta, el equipo de amigas con el que juego todos los jueves”, analizó.

“Volver a jugar fue retomar un deporte, una diversión que me había sido prohibida por mi condición de mujer.  Hoy jugar a la pelota también es un poco burlar esos prejuicios”, remarcó.

“Significa romper estereotipos y prejuicios de lo que culturalmente se creyó un deporte solo para hombres. Es el único momento donde lo único que importa es la pelota. Te desenchufa de la realidad”, sostiene Julia Luna, arquera y politóloga en El Bosque.

Algunos pueden estar en desacuerdo, otros dirán que es un deporte de hombres. Lo cierto es que la lucha de las mujeres rompieron barreras, hoy ellas se ponen la camiseta y juegan a la pelota con mucha pasión.

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