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Murió cinco días después de recibir una golpiza por patovicas

Un hombre de 55 años falleció por las heridas provocadas el pasado domingo en un boliche de Benjamín Aráoz al 700. Investigan una represalia por su rol de inspector de tránsito.

Ramón Acuña, de 55 años, había decidido ir a bailar con su hija. El inspector de tránsito quería disfrutar de una salida especial. Pero no fue así. Falleció ayer a causa de los golpes que recibió por parte del personal de seguridad de un boliche ,el domingo a la madrugada. “Su muerte se produjo por el castigo que recibió. A mi papá le desarmaron la cabeza”, dijo María de los Ángeles, la hija que presenció todo.

Acuña era viudo y padre de site hijos. Él, junto con una de sus hijas, salió el sábado por la noche al boliche Sasha, ubicado en avenida Benjamín Aráoz al 700 en San Miguel de Tucumán. A la salida del centro nocturno, después de una discusión entre la víctima con uno de los hombres encargados de seguridad, comenzó la brutal golpiza.

“Cuando estaban saliendo, un hombre del equipo de seguridad de la bailanta lo interceptó y le pidió cigarrillos”, dijo Walter Acuña, hermano de la víctima. Ante la negativa de Acuña, el agresor comenzó a golpearlo. “Le dio una piña, mi hermano se corrió un poco, y ahí recibió otro golpe desde atrás por parte de otra persona”, contó.

Según su relato, Ramón cayó descompensado al suelo, donde siguieron pegándole, hasta que su hija se tiró sobre el cuerpo para evitar que su padre siga siendo golpeado. “Después, desde adentro, vino un policía de mayor edad, y le hizo primeros auxilios, con lo que logra estabilizar a mi hermano”, explicó Walter.

Una vez de pie, el hombre golpeado, decidió volver a su casa, pensando que se había tratado de una riña y nada más. Cuando se despertó, debido al intenso dolor que sentía en todo su cuerpo, y por un fuerte golpe que tenía en la nuca, sus familiares decidieron llevarlo al hospital Padilla el domingo. “Ahí no le dieron la atención que merecía. Lo tenían tirado en una camilla”, se quejó el hermano.

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Como Acuña tenía obra social, optaron por trasladarlo el lunes al mediodía a un sanatorio ubicado en Las Heras al 500, donde quedó internado. “El jueves a la noche le hicieron una tomografía, y nos dijeron que estaba todo bien, pero al parecer no era así. Ayer a las 9 se despertó mi hermano, y le vinieron dos paros cardiorrespiratorios, se infartó, no aguantó más”, describió.

Los Acuña quedaron destruidos. No sólo por la muerte, sino porque todavía no saben precisar cuántos fueron los hombres que lo golpearon y porque nadie lo ayudó. “La gente se paraba cerca y filmaba”, explicó la hija.

Piden justicia

Personal de la División Homicidios, al mando de los comisarios Cristian Peralta y Diego Bernachi, acompañados por los miembros del Equipo Científico de Investigación Fiscal (ECIF), secuestró ayer las imágenes que fueron tomadas por las cámaras de seguridad para tratar de identificar a los agresores y determinar cómo se produjo la pelea.

Los dueños del centro nocturno aclararon que ellos contratan como “patovicas” a personal de una empresa de seguridad privada y a policías para que realicen el servicio. Desmintieron además que ellos hayan sido los autores de la agresión porque tienen prohibido maltratar a los clientes. Sin embargo, la fiscala Adriana Giannoni, pidió que se revisara el libro de denuncias de la Seccional 11ª porque recibió la información de que son repetidos los casos de agresiones cometidos por el personal contratado.

La hija de la víctima relató un dato clave. Al parecer, uno de los agresores, antes de que comenzara la pelea, le dijo a su padre: “vos fuiste el que me secuestraste la moto”. No descartan entonces que el agresor haya decidido actuar de venganza. Los propietarios del local se comprometieron a brindar la nómina del personal que trabajó esa noche para que prestaran declaración.

A los investigadores les interesa interrogar al hombre mayor (que sería policía) que frenó la golpiza que recibía Acuña y que aconsejó a su hija que realizara la denuncia en la comisaría.

La familia de la víctima, pidió dos cosas. Que los testigos que filmaron la agresión entreguen los videos a la Policía para que identifique a los agresores. Y también solicitaron que los dueños del boliche se hagan cargo de lo sucedido. “Ninguno de ellos se presentó en el sanatorio ni siquiera para saber cómo estaba mi hermano”, aseguró el hermano.

FUENTE: La Gaceta

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