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Hoy llega casi a la mitad de la vida de las mujeres

Es debido al crecimiento de la expectativa de vida actual. El promedio de edad cuando llega el último ciclo menstrual es de 50 años. Consejos y formas de transitarla en su Día Mundial.

Casi en la mitad de su vida, las mujeres de hoy comienzan a transitar distintos cambios clínicos, biológicos y endrocrinológicos que para algunas pueden pasar inadvertidos y para otras no.

Esos cambios ocurren debido a la transición menopáusica, un proceso biológico natural que marca el final de los ciclos menstruales. Se diagnostica cuando pasan 12 meses sin tener un período menstrual y ocurre cuando los niveles de la Hormona foliculoestimulante (FSH) aumentan y los de estrógeno (estradiol) disminuyen.

La menopausia es una etapa normal de la vida así como la pubertad. Es la fase del último ciclo menstrual, pero los síntomas pueden empezar varios años antes y en algunos casos éstos pueden durar meses o permanecer por varios años después.

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“A lo largo de la vida reproductiva de una mujer se van produciendo cambios relacionados con la edad, con su ambiente hormonal y con la etapa de la vida que atraviesan, produciendo constantemente variaciones en el patrón de sus ciclos menstruales, en su fertilidad, en su sexualidad e influyendo consecuentemente en su estado de ánimo y su relación con la comida”, explicó a Infobae la doctora explicó a Infobae la doctora Virginia Busnelli, (MN 110351), médica especialista en nutrición y directora del Centro de endocrinología y nutrición CRENYF, en el marco del Día Mundial de la Menopausia.

Y remarcó: “La menopausia influye con supremacía en la vida de una mujer, generando cambios en todos los aspectos de su vida, pero es importante destacar que ésta es una etapa más de la vida de la mujer y bajo ningún punto de vista debe ser vivida como una enfermedad”.

Según informa la experta, durante esta etapa se produce un aumento de la FSH acompañado de la fuerte disminución de los estrógenos que puede, en algunas mujeres, producir algunos síntomas característicos como las “oleadas insoportables de calor”, sudores nocturnos, alteraciones para dormir, disminución del deseo sexual, alteraciones del humor con cansancio extremo, ansiedad o depresión, dolor de cabeza y en las articulaciones, dificultad para perder peso, entre otros.

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Varios estudios han demostrado que existe una fuerte asociación entre la menopausia, la grasa corporal y principalmente el aumento de la grasa intraabdominal con el aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular durante ésta etapa.

La doctora María Lourdes Crespo, especialista en Ginecología y Obstetricia de la Clinica y Maternidad Suizo Argentina (MN 113651) precisó que la menopausia se da en el marco de lo que se conoce como climaterio, es decir, un periodo que se extiende desde 2 a 8 años antes de la menopausia y hasta 2 a 6 años después de la última menstruación.

Y advirtió que la misma puede darse en forma precoz, cuando la sintomatología aparece antes de los 40 años a causa de un déficit estrogénico primario. “En este caso, no se trata de un proceso natural, por lo que una vez evaluada, se recomienda realizar tratamiento hormonal hasta la edad de la menopausia natural”, indicó Crespo.

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“Hay que tener en cuenta que con la edad promedio de sobrevida actual, la menopausia llega casi a la mitad de la vida de las mujeres, por lo que siempre se aconseja las pacientes que lo tomen como una nueva etapa en sus vidas y además, para tener una buena calidad de vida, que se realicen controles de salud periódicamente, ya que es la forma correcta de prevenir cualquier complicación”, aseguró el doctor Leonardo Imbriano, Miembro de la Sociedad Argentina de Ginecología Estética-Cosmética Biológica y Regenerativa (SARGE).

En Argentina, la edad promedio de una mujer que tiene su último periodo menstrual es 52 años, aproximadamente. Pero hay pacientes a quienes se les ha retirado el periodo a los 38 años y otros casos donde sucede más cerca a los 60 años. Fumar puede acelerar una menopausia temprana, así como algunas situaciones de estrés grave.

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“Las mujeres pueden tener diferentes señales o síntomas durante la menopausia. Eso sucede porque el estrógeno es usado por muchas partes de nuestro cuerpo. De manera que a medida que va disminuyendo el estrógeno, diferentes signos y síntomas irán apareciendo”, agregó Imbriano.

Según detalla la doctora Busnelli, en las mujeres entre los 38 y 47 años se puede observar un incremento significante del peso corporal, que continúa elevándose con el avance de la edad.

“Lo que sucede en las mujeres en ésta etapa es que sufren un desregulación energética por disminución del gasto, es decir, tiene que ver principalmente con que suelen disminuir su actividad física y su gasto metabólico de reposo (por disminución de masa magra), dos factores que favorecen a la ganancia de peso durante éste período. Además, muchas de ellas viven esta etapa con algún tipo de ansiedad que las hace modificar su patrón conductual al comer, favoreciendo el picoteo, la necesidad por lo dulce a la noche, incorporando hábitos nuevos como alcohol o cualquier otro, provocando un fuerte aumento de la ingesta alimentaria”, remarcó.

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Según la especialista, independientemente del cambio en el peso, la menopausia está asociada con cambios en la composición corporal y en la distribución de la grasa que deriva en un aumento de la grasa intraabdominal. Se ha observado que, un promedio de 0.9 Kg total de ganancia anual de peso corporal se asoció con un aumento de 1.4 Kg de compartimiento graso y reducción de 0.5 Kg de compartimiento magro. Los ovarios pueden influir en éste proceso a través de distintos mecanismos hormonales.

“Es importante destacar que la misma no puede ser vista como una enfermedad, una fatalidad o como el fin de la vida sexual de la mujer, sino que debe ser vista como una etapa especial de la vida de la mujer para la cual hay que prepararse y ocuparse”, puntualizó.

La doctora María Alejandra Rodríguez Zía, médica endocrinóloga, explicóque el momento de la suspensión de los ciclos menstruales es una etapa de la vida en que las mujeres debemos de mirar para abajo, por dos razones: primero mirar bien la panza, debido a que allí se acumula toda la grasa que antes teníamos en caderas y muslos, y también allí va la grasa que comemos. Luego tenemos que mirar más hacia abajo porque con el paso del tiempo dejamos de tener secreción de flujo vaginal, cosa que puede traernos problemas de varios tipos".

“Estos dos cambios importantes en el cuerpo de la mujer se van incrementando con el paso del tiempo desde la fecha en que nos entregan el título de mujer menopáusica. Los problemas de la mujer menopáusica se pueden hoy solucionar con tratamientos que deben de ser totalmente personalizados”, precisó la experta.

Dentro de lo que se considera patologías no oncológicas de la menopausia, podemos considerar:

Problemas con vagina y vejiga: Los cambios en los niveles de estrógeno pueden causar que el área genital padezca de sequedad, dolor durante las relaciones sexuales y ardor al orinar. También pueden aumentar las infecciones vaginales o urinarias.

La sequedad y la atrofia vulvo-vaginal: afecta a millones de mujeres a nivel mundial, y la mayoría la sufren en silencio. Se estima que esta dolencia crónica y progresiva puede llegar a afectar aproximadamente al 20% de las mujeres pre-menopausicas y hasta el 80% de las mujeres postmenopáusicas. La principal causa de sequedad o falta de lubricación vaginal es la falta de estrógenos, pero existen otras enfermedades o medicamentos que también pueden producirla, afectando a un grupo importantísimo de pacientes jóvenes.

Cambios en la sexualidad: En esta etapa, muchas mujeres pierden el deseo y otras se sienten más relajadas, ya que no corren riesgo de embarazo, pero siempre hay que hacer hincapié en que el riesgo de contraer HIV u otra enfermedad de transmisión sexual está presente. Recuerde usar preservativos.

Alteraciones a nivel genital: El paso del tiempo produce pérdida de colágeno y de tejido de sostén generalizada de todo el cuerpo, lo que produce la caída y atrofia de las estructuras faciales, así como corporales. Esta atrofia se expresa en el área genital con cambios a nivel de los labios menores, mayores y en el canal vaginal, lo que genera no sólo una alteración estética en las pacientes, sino también un cambio a nivel de la sexualidad de la paciente y su pareja.

Otros cambios indeseables: Son la retracción de la cicatriz de la episiotomía, que genera dolor durante las relaciones sexuales. El oscurecimiento del área genital o la acumulación de grasa a nivel del Monte de Venus (pubis) también son algunas de las alteraciones de esta zona y que pueden producir incomodidad al usar bikini o pantalones ajustados.

La importancia de una buena alimentación

Es sabido que la menopausia aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, ya que pueden aparecer factores de riesgo como la hipercolesterolemia, diabetes o hipertensión arterial, y osteoporosis, al producirse una descalcificación ósea con repercusiones graves, la cual incrementa el riesgo de provocar fracturas.

Para prevenir estas enfermedades, incorporando calcio y vitamina D, además del sobrepeso, la Licenciada Liliana Grimberg (MN: 978), Nutricionista, Dietista y Coordinadora del área de Nutrición del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna recomendó “adaptar el consumo calórico a la disminución del gasto energético reduciendo el tamaño de las porciones y realizando una buena selección de alimentos”.

“Es importante tomar 3 litros diarios de líquido, puede ser agua, aguas saborizadas, caldos o infusiones, además de realizar las cuatro comidas evitando el picoteo y la pérdida de control la cual lleva a comer más cantidad de alimentos”, agregó Grimberg, que dejó algunos consejos en cuanto a la alimentación a seguir en esta etapa:

- Elegir los cereales y derivados de tipo integrales por su aporte en fibra como el arroz o las legumbres.

- Consumir diversas frutas y verduras porque aportan fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos con efectos positivos sobre la salud.

- Durante la menopausia suele aumentar la producción del colesterol, por eso es preferible elegir lácteos descremados como la leche, los yogures y los quesos.

- Por el lado de las proteínas, se aconsejan las carnes magras, huevos y pescados azules (atún, sardinas, anchoas y salmón)

- Evitar el consumo de harinas refinadas como pan galletitas productos de panadería

- Para reducir el colesterol, los aceites de origen vegetal, como el de oliva, girasol o maíz, aportarán las grasas insaturadas necesarias

- Evitar el consumo de grasas de origen animal como productos lácteos enteros manteca crema embutidos

FUENTE: infobae.com

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