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El drama la pobreza: viven 13 personas en una vivienda

La madre explicó cómo la falta de recursos económicos repercute en otras esferas de su cotidianidad. Son 13 integrantes que viven en una vivienda precaria. Buscan trabajo y ayuda con alimentos o artículos para el hogar.

María Pérez tiene 52 años y vive en el barrio Malvinas Argentinas, habló sobre las condiciones de vida de su familia que se encuentra atravesando una situación crítica de pobreza y otros problemas como ser deserción escolar, vivienda precaria, falta de trabajo y el fallecimiento del padre a causa del alcoholismo.

La vivienda está a medio construir, posee dos habitaciones y una sala que también funciona como habitación y como comedor. Esa sala no está cerrada, es decir, uno de sus extremos no cuenta con una pared y se encuentra al descubierto, antes de llegar al patio, allí está situado el baño de la casa.

María Pérez que tiene diez hijos, vive allí con nueve de ellos y tres de sus nietos. Son cuatro varones de 36, 30, 20 y 18 años; cinco mujeres de 25, 24, 22, 16 y 13 años; y tres nietos (una niña de 9 meses y dos varones de 2 y 5 años). Algunas de las mujeres que tienen niños son madres solteras y solamente su hija mayor, de 29, no habita en ese domicilio.

Hace 9 años se asentaron en el sector 16 de Mayo que pertenece al barrio Malvinas Argentinas, "primero nos dijeron que nos iban a llevar para otro lado pero eso no ocurrió y nos quedamos acá nomás", mencionó al respecto Pérez.

Sobre su situación económica comentó que "no nos alcanza, actualmente no tiene valor la plata, antes con mil pesos algo hacía y ahora ya no puedo hacer nada. Yo trabajo de lo que sea, no soy ninguna pretenciosa. Hago lo que sea, lavo, limpio o cocino y cuido personas. El domingo pasado, por ejemplo, fui a ayudar a una persona que tiene un restaurant en Río Blanco. No quiero que le falte nada a mis hijos, lo poco que tengo es para ellos".

Desde hace más de 15 años trabaja en un comedor del barrio que se llama "Luis Vernet", allí desempeña tareas de limpieza y cocina. A esa institución concurren de lunes a viernes todo el grupo familiar, también lo hace su hija que vive en Alto Comedero.

Deserción escolar

Sólo dos de sus diez hijos actualmente están estudiando y son las dos menores, una va a la primaria y otra a la secundaria. El resto no pudo terminar la secundaria por tener que trabajar desde temprana edad, y algunas de las mujeres debido a que quedaron embarazadas y tuvieron que abandonar sus estudios.

Sólo una de ellas logró terminar el quinto año del secundario pero le quedan algunas materias para rendir y recibirse. Los varones más grandes se desempeñan como albañiles y sus hijas se encuentran en busca de un empleo. Todos aportan con la economía del hogar, también lo hacen las que poseen hijos, cuando cobran la Asignación Universal.

"Ellos me ayudan mucho pero no es su obligación porque son mis hijos y yo los tengo que mantener. Me dan una mano en lo que pueden pero hasta ahí nomás. Yo quería que ellos sigan estudiando porque ya no dan trabajo si no tenés estudios", sostuvo.

Violencia de género

"Estuve 20 años con el padre de mis hijos juntada pero tuvimos muchos problemas y nos separamos. Cuando me separé de él ya no recibí más ayuda porque se dedicó a tomar y murió de cirrosis", sostuvo María Pérez.

Siguió diciendo que "él tomaba mucho y me pegaba, ya era demasiado y no quería que mis hijos sigan viendo eso, por eso me separé. Uno de mis chicos quedó con secuelas de esa violencia, a pesar de eso yo nunca le cerré las puertas".

Para brindarles una mano

Para colaborar con la familia su dirección es Manzana 2, Lote 32 del sector 16 de Mayo del barrio Malvinas Argentinas.

O a través de los números de teléfono: 388-155173897 o 388-154978044.

“El trabajo es cada vez más escaso”

María Pérez hasta hace un año trabajaba en una sandwichería pero la echaron por reducción del personal, “se empezó a vender menos y me despidieron. El trabajo es cada vez más escaso”, dijo.

“Pedimos trabajo para mí y mis hijos, no somos exigentes. Solo así podremos salir adelante”, mencionó María Pérez.

Cuando se separó del padre de sus hijos, la situación empeoró “así que solita la tuve que empezar a remar y luego empezaron a ayudarme mis hijos. Llegué a tener hasta 3 o 4 trabajos por día pero a veces no aguanto el cansancio”, remarcó.

Además, indicó que “estoy agradecida con muchas personas que me ayudaron todo este tiempo, cualquier colaboración es buena para nosotros, no soy ninguna pretenciosa”.

“Desde que me separé empecé a trabajar más y hago lo que sea, no tengo problema. Hasta frazadas lavo y tachos del comedor también”, añadió.

Al respecto afirmó que “no soy de molestar a los vecinos para que me ayuden pero algunos sí se solidarizan. En especial la señora del merendero "A Pulmón’ que nos ayuda, también la encargada del comedor que siempre nos bancó”.

“Espero que la situación cambie con este Gobierno, desde mi punto de vista siempre que estuvo el peronismo la situación estuvo mejor. Años antes podía compartir un asado con mis hijos, ahora ya no se puede. Tenemos que comer menudo o puchero porque no alcanza los días que no vamos al comedor”, aseguró.

El gasto en la escuela

Pese a que todos sus hijos estudiaron en una escuela pública, la “Lasalle” que se sitúa muy cerca de donde ellos viven, María Pérez asegura que siempre hay gastos de fotocopias u otros materiales que les piden.

Comprar los útiles escolares es un verdadero desafío en el mes de febrero, “tengo que trabajar full time, todo el día para llegar con la compra de los útiles”, manifestó,

En cuanto a la salud, Pérez resaltó que asisten a hacerse controles en el puesto de salud del barrio, pero “antes cuando mis hijos eran más chicos todos los meses íbamos, ahora vamos de vez en cuando”.

“A veces vienen los agentes sanitarios, el otro día vinieron a decirnos que nos iban a ayudar, así que los esperamos”, finalizó.

FUENTE: eltribuno.com

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