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Preocupación en el Gobierno por el futuro del acuerdo con el radicalismo

La UCR avanza hacia su convención en medio de tensiones internas para reformular su alianza con el macrismo y redefinir la estrategia electoral. La Casa Rosada busca contenerlos.

 

 Detrás de la volatilidad del dólar y la suba de la inflación, que comparten el primer lugar en un empate técnico, el futuro de la Convención Radical, prevista para los últimos días del mes, se convirtió en un peligro creciente para la candidatura del presidente Mauricio Macri .

Mientras buena parte del Gobierno festejó el cierre de una semana con la divisa norteamericana controlada, el riesgo país con tendencia para abajo y con la centralidad recuperada en la agenda política gracias a la convocatoria a la oposición para discutir 10 políticas de Estado, cerca del Presidente y de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, comienzan a mirar con inquietud lo que pueda ocurrir en los próximos 15 días con la UCR. "El semáforo está en amarillo. No podemos cometer otro error", reconoció uno de los principales funcionarios.

A medida que se acerca la fecha -una posibilidad es que se realice el 24- crece el debate interno dentro del radicalismo, que deberá definir las condiciones de su alianza con el macrismo y su permanencia en Cambiemos. Cualquier movimiento, reconocieron fuentes oficiales, puede provocar un "cimbronazo" para el Gobierno y en particular para el objetivo de la reelección.

En medio de este escenario fue el presidente del partido centenario y gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien hace tres días sembró mayor confusión en los despachos de la Casa Rosada cuando pidió ampliar Cambiemos y sumar al peronismo. "Es evidente que el Gobierno solo, con el presidente Macri a la cabeza, no lo puede hacer", disparó el mendocino. Un reclamo similar al que siempre planteó el diputado Martín Lousteau. En la Casa Rosada esperaban una declaración de respaldo a la convocatoria para debatir los 10 puntos. La frase de Cornejo obligó a más de un ministro a salir con un matafuegos a frenar las primeras llamas de un incendio que se podría propagarse.

Dentro del radicalismo conviven varias posturas. Si bien en cada visita a la Casa Rosada los gobernadores Cornejo, Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes) le reafirman a Macri y Peña que no hay riesgos, esto difiere cuando los interlocutores son Ernesto Sanz, Jesús Rodríguez y el histórico operador Enrique "Coti" Nosiglia, amigo del Presidente. Hay miedo a una sangría. "Tenemos que evitar que se escapen los radicales", aseguró uno de los hombres de consulta diaria de la gobernadora bonaerense.

Tres son las opciones que se barajan en el seno del radicalismo: impulsar la fórmula Vidal-Lousteau, la convocatoria a una gran PASO, con Sergio Massa, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey. O encolumnarse detrás de Lavagna. A eso se suman las críticas que plantean en público algunas minorías como la que lidera Ricardo Alfonsín.

La respuesta del oficialismo llegó desde la provincia. El vicegobernador, Daniel Salvador, ya le avisó a Vidal que una semana antes de que se realice la Convención Nacional se llevará a cabo la bonaerense. El respaldo a la continuidad de Cambiemos será abrumador, según le adelantó. "Están alineados", confió una fuente al tanto de la negociación. Buenos Aires aporta el 40% de los afiliados nacionales.

Pero todavía falta una batalla que dejará heridos: la elección en Córdoba, el domingo, donde Mario Negri, el candidato de la Casa Rosada, enfrenta a Ramón Mestre, el intendente radical de la capital cordobesa, bastión que la UCR puede perder por la confrontación interna.

 

Fuente: La Naciòn

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