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Por el clima y retenciones, producción agrícola será menor

Cosecha Gruesa 2020/2021 advirtió que la campaña agrícola del año próximo tendrá menor área sembrada, una caída fuerte en la producción y las exportaciones.

Tras un año más que complicado, por los efectos de la pandemia de coronavirus en el comercio internacional, con precios de las commodities agrícolas que tocaron mínimos en años hacia abril y que ahora recuperan fuerza, la sequía y la política económica local, con la las retenciones y las restricciones cambiarias derivarán en un escenario más acotado en materia de producción agrícola hacia 2021.

Es que por segundo año consecutivo, el campo sembrará menos, y también los rendimientos esperados caerán por lo que la producción orillará las 121 millones de toneladas, un 6,1% menos que la campaña previa, lo que genera un valor bruto del producto agrícola 4,5% por debajo del año anterior, en u$s 74.250 millones.

Eso redundará en que el campo, muchas veces y como sucedió en lo que va de este 2020 único motor de la economía, disminuya su aporte al PBI total en 0,2% contra el año previo, hasta poco más de u$s 31.700 millones.

La situación no le permitirá al sector recuperarse de la caída de 5,7% estimada para este año y así el campo encadenará dos años en retracción que lo pone en una situación de estancamiento y lejos de soñar en alcanzar en el mediano plazo una producción de 180 0 200 millones de toneladas.

Solo un componente del aporte del agro a la economía terminará 2021 con un alza interanual: los ingresos al Fisco vía derechos de exportación, que sumarán unos u$s 10.500 millones, 3,2% más que el ciclo previo y por efecto de haberse implementando entre diciembre y marzo últimos cuando gran parte de la cosecha ya se había comercializado.

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Los datos surgen del trabajo realizado por el Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, presentado este miércoles como parte del lanzamiento de la cosecha gruesa 2020/21, un evento que en ediciones anteriores tuvo entre sus ejes el contexto internacional y un repaso de la situación del país y las perspectivas de cara a la parte más importante -por los dólares que genera, de la cosecha local, la de soja y maíz.

Agustín Tejeda Rodríguez, economista jefe de Bolsa de Cereales porteña, consideró que ese aporte del agro a la economía nacional sigue siendo más que importante, pero remarcó la necesidad de señales de incentivo a fin de evitar el estancamiento en el que parece haber ingresado la producción de los principales cultivos argentinos, tras cuatro años de subas ininterrumpidas.

"El contexto mundial es complejo, pero puede resolverse la guerra comercial entre EE.UU y China, el coronavirus, pero si Argentina "no promueve un marco favorable, no va a poder aprovechar ninguna de esas oportunidades".

En ese marco, la mayor carga impositiva vía retenciones y las restricciones cambiarias, con la brecha entre el dólar (al que vende el productor) y el paralelo, al que los ruralistas aseguran terminan cotizando los insumos agrícolas son junto con el clima los limitantes para el despegue del sector.

"El agro puede ser el motor y pilar de un desarrollo más inclusivo y federal, pero hacen falta incentivos, no desincentivos como los vistos hasta ahora", planteó Tejeda Rodríguez. Y alertó que estas previsiones pueden incluso ser menores a medida que transcurran los meses y según el contexto internacional y nacional que se desarrolle.

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Sobre la cuestión climática, Esteban Copatti, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales, destacó que hay 80% de probabilidades de que la sequía se extienda durante el verano por lo que limitará no solo el área sembrada sino también los rendimientos previstos, algo que ya se está viendo con los cereales de invierno, como el trigo.

Eso derivará en una caída productiva estimada en 6,1% interanual, hasta 120,8 millones de toneladas en total por las campañas de soja, maíz, trigo, sorgo, girasol y cebada.

En ese punto, para la soja, que comenzará a sembrarse en un mes, las previsiones apuntan a un caída de 0,6% en el área destinada y una baja de 5,1% en la producción total, que terminaría en 46,5 millones de toneladas, desde los 49,6 millones de este año y muy lejos de los promedios de los últimos años.

Para maíz, en tanto, que este 2020 le ganó por primera vez a la soja en producción tras más de dos décadas, la Bolsa de Cereales porteña augura una baja en el área sembrada con el cereal de 3,1% y una producción 8,7% por debajo del ciclo previo, hasta las 47 millones de toneladas.

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Para el trigo, afectado fuertemente por la sequía, la entidad porteña ahora espera una producción de 17,5 millones de toneladas, 6,9% menor al año pasado y muy lejos de las 21 millones de toneladas pronosticadas en la previa al arranque de la siembra.

El sorgo será el único de los seis principales cultivos que ganará área de siembra, con una expansión proyectada en 13,3% interanual y una producción que salta 20% hasta las 3 millones de toneladas, gracias al impulso de la demanda china por el cultivo.

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La brecha entre el dólar oficial (al que vende su cosecha el productor) y el paralelo, al que los ruralistas insisten se terminan acomodando los valores de los insumos estuvo presente en toda la jornada. Incluso mereció una mención de parte del ministro de Agricultura, Luis Basterra.

Durante su discurso en la apertura del evento, Basterra confió en que se logre una "nueva cosecha récord para el maíz, con insumos que están siendo reservados para augurarnos una buena voluntad de siembra en esta campaña 2020-21".

El funcionario agradeció el esfuerzo del sector para "honrar la definición de actividad esencial a la agricultura, se demuestra con el final de la campaña gruesa que terminó este año, el inicio de la fina que estamos transcurriendo y se verá en la que ahora comienza".

Mientras el presidente de la Bolsa de Cereales porteña, José Martins, resaltó la necesidad de "políticas para una mayor generación de divisas y de empleos", ya que "el potencial está", Basterra insistió que los insumos para la próxima campaña, "aún con las tremendas dificultades del país en materia de restricción externa, ya están disponibles, y esto nos anticipa una campaña sin problemas de accesibilidad", aseguró.

Basterra definió por último a la situación actual como "compleja, ante la pandemia que se prolonga", pero confió en que "el flujo de bienes y personas se agilice, y se puedan resolver los problemas de circulación para cumplir los compromisos internos y externos".

FUENTE: cronista.com

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