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Rajoy inició un nuevo mandato en España con un gobierno en minoría

La asunción puso fin a diez meses de bloqueo político en España. Ahora, sin mayoría absoluta, deberá negociar ley por ley. Prometió "lealtad y responsabilidad" en la gestión.

El conservador Mariano Rajoy juró ayer como presidente del Gobierno español, iniciando su segundo mandato consecutivo, esta vez en minoría y ante un Parlamento hostil, que pondrá a prueba su capacidad de diálogo.

Tras obtener el voto de confianza con mayoría simple en el Parlamento la noche del sábado, poniendo fin a diez meses de bloqueo político en España, Rajoy acudió en la mañana de ayer al Palacio real de la Zarzuela para jurar el cargo.
"Juro cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente de Gobierno con lealtad al rey", expresó con una mano sobre la Constitución española y otra sobre la Biblia.

Luego, fue saludado por el rey Felipe VI, quien firmó el domingo su primer decreto nombrando a un jefe de gobierno desde que asumió el trono en 2014 tras abdicar su padre Juan Carlos I.

Rajoy, de 61 años, y desde 2011 en el poder, dedicará los próximos días a la formación de su nuevo gabinete, cuyos integrantes desvelará el jueves, para convocar a un primer consejo de ministros para un día después. A sabiendas de que tiene por delante una legislatura complicada, Rajoy escribió en la red Twitter que asume el reto "con lealtad y responsabilidad".

Obligado a negociar

A diferencia de su primer gobierno, con mayoría absoluta, contará ahora sólo con el apoyo garantizado de los 137 diputados del Partido Popular (PP) en la Cámara Baja de 350 escaños, por lo tanto se verá obligado a negociar ley a ley.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la segunda fuerza en el Parlamento, que con su abstención permitió la investidura, advirtió que no garantizará la estabilidad de los conservadores.

También tiene asegurada la resistencia de la tercera fuerza, la coalición de izquierda radical Unidos Podemos, que se proclama como oposición al gobierno conservador en vista de una crisis interna que desgarra a los socialistas.

Aunque se mostró abierto al diálogo, Rajoy advirtió el sábado no estar "dispuesto a derribar lo construido", un mensaje que reiteró un portavoz de su Partido Popular (PP, derecha) ayer.

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