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Tras la ajustada victoria del Brexit, Gran Bretaña amaneció más dividida

Las calles de Londres reflejan con precisión esa casi perfecta división del país entre ricos y pobres, jóvenes y viejos, obreros y ejecutivos, que dio como resultado un 51,9% a favor de la salida de la UE

Gran Bretaña decidió dejar la Unión Europea (UE). Esa decisión histórica, que cambiará para siempre no solo el destino de este país, sino de Europa y del mundo, tuvo esta mañana al despertar el efecto de una bomba para decenas de millones de ciudadanos.

Como estaba previsto, el Viejo Continente dormía cuando las tendencias comenzaron a confirmarse a favor del brexit bien entrada la madrugada. Hoy, bañadas por un sol radiante después de dos días de diluvio, las calles de Londres reflejan con precisión esa casi perfecta división del país entre ricos y pobres, jóvenes y viejos, obreros y ejecutivos, que dio como resultado ese 51,9% por el "out" (afuera) contra 48,1% por el "in" (adentro).

Los dos diarios más sensacionalistas del país, que habían militado sin pudor a favor del Brexit, publicaron ediciones especiales: "We're out" (estamos afuera), tituló el Daily Mirror en toda la primera página con caracteres catástrofe y sobre una bandera británica.

Por su parte, The Sun -que habitualmente vende tres millones de ejemplares por día y es leído por cinco millones de personas- proclamó en tono provocador: "See EU later", juego de palabras que significa "Adiós a la UE".

Esos no son, sin embargo, los periódicos que leen Claire Philips, Samuel Foley y sus amigos esta mañana. Sentados en la terraza del café Paul, en Marylebone High Street, uno de los sectores más cosmopolitas de la capital, ese grupo de jóvenes parece incapaz de articular palabra. Con dificultad, se dicen "aterrados" por lo que acaba de suceder, "temerosos" antes el futuro e "incapaces de comprender" por qué la otra mitad de este país rico y pujante -quinta potencia económica del mundo- rechaza tan violentamente el mundo actual signado por la globalización.

"Pobres y ricos recibimos la misma información, utilizamos Internet y vivimos en el ombligo del mundo. ¿Por qué ese resentimiento?", dice Claire Philips, una estudiante de Ciencias Sociales de 24 años.

Mucho más pragmático, Samuel Foley, un empleado de la City de 32 años, prefiere alzar un dedo acusador contra "el responsable de esta insensata aventura: David Cameron ". A su juicio "la historia juzgará con la mayor severidad" al actual primer ministro británico, que decidió llamar a referéndum "simplemente para apaciguar al ala más euroescéptica de su propio partido".

"Jugó a aprendiz de brujo y ahora pagaremos todos las consecuencias para siempre", se lamenta. "Ahora renuncia. Es muy fácil: se va a su casa y nos deja con un país a la deriva. Después nuestros padres se preguntan por qué nuestra generación no cree en la política", sentencia.

El ambiente es completamente diferente en el sector noreste de Marylebone, allí donde la opulencia desaparece poco a poco para transformarse en un barrio más popular habitado por inmigrantes bien integrados, llegados de los países del Magreb y del sur de Asia.

No son ellos, sin embargo, quienes votaron a favor del "out".

"Todos mis vecinos de origen británico estuvieron a favor del Brexit. Fue imposible convencerlos", asegura Arundhati Seth, gerente de un supermercado de productos orientales. "Cuando uno es extranjero como yo puede comprender los sentimientos que provoca la segregación social", reflexiona.

Las clases obreras -agrega Seth con agudeza- nunca se beneficiaron con la globalización. Para ellos, esa apertura al mundo significa "invasión, pérdida de trabajo y sobre todo, de identidad".

"Y me temo que Gran Bretaña no sea el único país en Europa donde se produce ese fenómeno", dice.

La única ventaja, para el comerciante indio, "es que muy probablemente los líderes de Europa sean, de ahora en adelante, más cuidadosos que David Cameron" cuando se trate de dar una respuesta a las quejas contra la Unión Europea.

Fuente:lanacion.com.ar

E.C

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