El especialista remarcó que Alberdi fue un hombre pragmático que supo adaptarse a las circunstancias históricas y económicas de su tiempo. “Los neoliberales actuales aplican una sola receta para todos los problemas; Alberdi, en cambio, entendía que cada situación requería una solución particular”, explicó. En ese sentido, recordó que el tucumano nunca cuestionó el papel del Estado como promotor de la industria, ni las políticas de protección a sectores clave como el azucarero.
Campi también contrastó la visión de Alberdi con la de Sarmiento. Mientras el sanjuanino representaba un iluminismo rígido y eurocéntrico que dividía la historia entre civilización y barbarie, Alberdi observaba la realidad del interior y denunciaba que “los civilizados letrados de las repúblicas del Plata causaron más daño que todos los salvajes de la América inóspita”. Para el historiador, esa mirada lo convirtió en un pensador profundamente atento a las particularidades nacionales y regionales.
También habló sobre los restos de Alberdi y consideró que deberían estar en otro lugar que no sea la Casa de Gobierno donde “la mayoría pasa apurada y no sabe qué es”. Consideró que debería descansar en el Cementerio del Oeste, en un mausoleo que lo reconozca como merece, junto a otros próceres locales como Monteagudo.
“Alberdi estaba enamorado de su país y de su provincia. Si viviera hoy, miraría los problemas de los argentinos para dar soluciones argentinas, antes que fanatizarse con catecismos ideológicos”, concluyó.