La historia de Sibil Ospina, una artista plástica venezolana que reside hace 13 años en Alemania, quien como tantos otros sudamericanos tuvo que vivir el contexto por la pandemia en otro país, lejos de su entorno y adaptándose a las normas dictadas para la seguridad de los habitantes, estuvo en contacto con LV12 contando su experiencia de la cuarentena en un país que de a poco "está regresando casi a la normalidad"
Desde que se registraron los primeros casos de coronavirus, los alemanes optaron por autoimponerse y cumplir el aislamiento en las casas, "para muchos empezó la cuarentena antes que los días oficiales, después de dos semanas fue oficial la solicitud que la gente se recogiera en sus hogares, hubo un acopio muy grande que acataron el pedido. A nadie se obligó". La artista plástica comentaba que "el gobierno hizo un segundo llamado durante el cambio de estación cuando la gente comenzó a salir hacia los centros turísticos, y les pidieron por favor que suspendan todo tipo de actividad" recreativa.
La situación de Alemania en cuanto al coronavirus al día de hoy, "hace 2 semanas dio una flexibilidad ante la baja de infección del virus. Empezaron primero las escuelas con los grados que finalizaban un ciclo" (primario y secundario), y luego se habilitó la reapertura hacia otros sectores. "Para los alemanes y sobre todo lo europeos la sociabilidad es algo importante", indicaba la artista en relación a la apertura de los bares y clubes de nocturnos, aunque destacaba que "por ahora hay ciertas restricciones que se deben cumplir".
Sibil contaba desde su experiencia lo que significa vivir en un país con "un pasado muy fuerte por su historia", por lo cual "abrieron sus puertas a todo el mundo, no importa la raza ni el color, todos son recibidos y tienen un proceso de aceptación, adaptación al país y a la cultura". También indicaba que "parte de esa apertura se dio en la religión, y con los sudamericanos se han vuelto más especiales y tomaron en cuenta el factor que habita en Venezuela. Desde hace 5 años implementaron políticas que permiten el asilo político y al día de hoy aplicaron leyes de apertura con lo sudamericanos".
Desde su historia, la venezolana sugirió a quienes quieran radicarse en Alemania "aprender el idioma antes de viajar, porque es bastante estructurado pero también muy difícil". Y destacó que en un país como Alemania "culturalmente muy rico, lo importante es la adaptación", y además "cuando uno tiene la posibilidad de sacar provecho de la cultura, uno tiene la decisión de quedarse o no".

