“El Alzheimer es una enfermedad que afecta la memoria. Muchos dicen que afecta la identidad de las personas. Científicamente, es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central que empieza a comprometer las actividades del día a día”, explicó.
En cuanto a la edad de aparición, el especialista señaló que generalmente se presenta en adultos mayores: “Está descrito que afecta a personas mayores de 65 años, porque la patología comienza hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas”. No obstante, aclaró que existen variantes genéticas poco frecuentes que pueden manifestarse antes de los 60 años.
Larcher también destacó la importancia de diferenciar el Alzheimer de otras demencias que pueden ser reversibles, como las originadas por trastornos metabólicos, por ejemplo el hipotiroidismo.
Mayor prevalencia en mujeres
El profesional indicó que la enfermedad es más frecuente en mujeres: “Hay estudios en Latinoamérica que muestran mayor vulnerabilidad, también porque son quienes más consultan. Influyen factores sociales, culturales y el estrés”.
Además, precisó que en Argentina el envejecimiento poblacional incrementa los casos: “Hoy el 15% de la población son adultos mayores, aproximadamente 7 millones de personas, y uno de cada ocho puede llegar a padecer Alzheimer”.
Prevención: hábitos clave
El especialista remarcó que, si bien existe un componente genético, actualmente se conocen múltiples factores que pueden ayudar a prevenir o retrasar la enfermedad.
“Se recomienda llevar una vida sana, hacer actividad física entre 15 y 30 minutos por día y desafiar el cerebro con actividades intelectuales”, sostuvo.
Entre las principales recomendaciones, mencionó:
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Mantenerse mentalmente activo (leer, estudiar, aprender idiomas).
Sostener una vida laboral o intelectual estimulante.
Adoptar una alimentación saludable, evitando ultraprocesados.
Reducir el estrés crónico.
En ese sentido, destacó el ejemplo de las “zonas azules” del mundo, como regiones de Japón, Italia o Grecia, donde predominan dietas saludables y estilos de vida activos.
El rol de la familia y los cuidadores
Por último, Larcher hizo hincapié en el acompañamiento a pacientes y familiares, ya que se trata de una enfermedad progresiva.
“Primero hay una etapa de aceptación, porque los olvidos empiezan a modificar la conducta. Luego, cuando la enfermedad avanza, el paciente pierde autonomía en actividades diarias como manejar, pagar cuentas o incluso alimentarse”, explicó.
En ese contexto, subrayó la necesidad de acompañamiento médico y emocional: “Hay que trabajar tanto con el paciente como con la familia, brindar apoyo y orientación en cada etapa”, cerró.