El confinamiento por la pandemia del COVID-19, generó un significativo crecimiento mundial del uso del Whatsapp (aumentó un 61% en 2020) y también de las distintas apps de citas online, que en promedio tuvieron un repunte del más del 50%. De acuerdo a un estudio realizado por “Smartme Analytics” (que involucra a más de ocho mil personas), hoy en día la población mundial invierte un 25% más de su tiempo en estas aplicaciones diseñadas para conocer gente. Entre los menores de 35 años, por ejemplo, el uso de Tinder aumentó en un 94% en los últimos doce meses.
Las apps de citas fueron relacionadas en sus comienzos a espacios de vinculación de personas sin intención de formalizar, y como un medio fácil para interactuar sin compromisos y concretar encuentros sexuales “sin demasiado rollo”. Lo cierto es que, con el paso del tiempo, esos prejuicios infundados fueron desapareciendo y cada vez más gente en el mundo -de todas las edades- se animó a la aventura de probar y experimentar.
Sus fines de uso son múltiples y dependen exclusivamente de las intenciones individuales. Hay quienes sólo quieren encuentros efímeros y vivir el momento; quienes se permiten conocer a muchas personas al mismo tiempo para experimentar y ver qué les sucede; hay quienes lo usan simplemente para armar grupos de amigos o amigas cuando viajan; quienes pretenden enamorarse o establecer una pareja estable; quienes buscan relaciones extramatrimoniales; sexo libre, entre tantos otros e indescifrables motivos.
Lo cierto es que durante la pandemia, muchas personas recurrieron a estas apps (como Tinder, Lovoo, Happn, Grindr, Match.com, OkCupid, Bumble, entre otras) para conversar e interactuar con otros, lo que evidencia la importancia de las relaciones emocionales y no sólo físicas. Al respecto, María Laura Santellán -psicoterapeuta cognitiva, asociada de Clínica de Adultos, Facultad de Psicología de la UAI (MN: 18841)-, explicó que se trata de “un formato posmoderno que tiene sus reglas que hay que saber comprender para poder vivenciarlo como una oportunidad y no como un fracaso o una búsqueda fallida”.
En referencia a cómo funcionan, la especialista profundizó: “Que se trate de un nuevo formato, no significa ni que esté bien ni que esté mal, sino que es simplemente distinto a cómo en otras épocas solía ser. Significa conocer mucha gente a la vez e ir haciendo una selección de acuerdo a cómo y cuánto las personas van gustando. También genera la sensación y la vivencia subjetiva de no estar tan comprometido en esa búsqueda ni en ese encuentro. Tal vez por eso, desde adentro, se ve como algo mucho más volátil. Puede surgir algo como no. Pueden ser meros encuentros, chats o charlas de horas o días, lo que no necesariamente habla de cierto grado de formalidad. Por eso, cuando estas nuevas reglas no se capturan en la esencia de esto efímero, es que a veces surgen las sensaciones de frustración, como puede pasar al conocer a alguien que te gusta y de un momento al otro el contacto se termina”.

