Los gravámenes, que reemplazaron al arancel global temporal del 10% vencido el jueves, entraron en vigor a las 00:01 de este viernes 24.
Según el anuncio, las economías que han implementado una prohibición a la importación basada en trabajo forzoso o comprometidos a hacerlo tendrán el arancel del 10%. Entre ellos están Canadá, la Unión Europea, la India, el Reino Unido y la Argentina.
China, Japón, Corea del Sur y decenas de otros países recibirán el arancel del 12,5%. Sin embargo, algunos bienes que ya enfrentaban aranceles específicos -como el acero y el aluminio- que seguirán como estaban.
Brasil y Chile cuestionaron el argumento del trabajo forzoso
Brasil fue uno de los primeros en responder. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva acusó a Estados Unidos de usar el trabajo forzoso como excusa para reforzar el proteccionismo. En un comunicado, Brasil sostuvo que Washington “optó por manipular un tema tan importante” ante la falta de fundamentos legales internos para justificar la suba de aranceles.
La medida representa el segundo aumento arancelario contra Brasil en menos de una semana, tras el gravamen del 25% aplicado el miércoles por supuestas prácticas desleales. Según la Cámara Americana de Comercio para Brasil, la carga total sobre las exportaciones brasileñas llegará al 37,5%.
En la misma línea, Chile anunció que buscará quedar excluido de la lista de países afectados. La Cancillería chilena defendió la “sólida institucionalidad laboral” del país y consideró que la sanción no se condice con los antecedentes técnicos ni jurídicos presentados. El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker, advirtió que la medida afecta la competitividad y genera incertidumbre para productores y trabajadores.
Japón, Corea del Sur y Australia reclamaron respeto a los acuerdos vigentes
En Japón, el portavoz gubernamental Minoru Kihara calificó la decisión de “lamentable” y recordó que la industria nipona cumple con las normas internacionales. Kihara subrayó que el acuerdo bilateral firmado en 2025 fijó un arancel del 15% para la mayoría de las importaciones japonesas a cambio de inversiones por 550.000 millones de dólares en Estados Unidos.
México, Nueva Zelanda, Filipinas, Canadá y Panamá tmbién anunciaron sus reclamos con distintas respuestas ante la decisión de Trump