"Entrenamos todos los días. Es de lunes a lunes, un grupo se encarga de lo que es la pelota parada para que los árbitros puedan entrenar ciertas jugadas como lo que se ve en los partidos del Mundial y otros están en un 11 contra 11 y vamos recreando situaciones de juego para que los árbitros vean lo que se está cobrando y si es correcto", comentó Ramírez sobre la metodología de trabajo.
Las sesiones se realizan por la mañana, entre las 8 y las 11, con una alta exigencia física y táctica: "Lo vamos trabajando con los profes y nos van indicando cada jugada que se debe realizar. El otro día tuvimos que recrear la situación del penal de Senesi".
Su función consiste en recrear situaciones reales de partido para que los jueces trabajen la interpretación de las jugadas, la toma de decisiones y las revisiones mediante el sistema VAR. “Nosotros hacemos las acciones que nos piden para que ellos puedan analizarlas: faltas, offsides, disputas físicas o jugadas de gol. Todo está muy organizado y es muy profesional”, afirmó el tucumano.
Ramírez participa de los entrenamientos junto a árbitros argentinos de trayectoria internacional como Darío Herrera, Yael Falcón Pérez y Facundo Tello. Incluso afirmó entre risas que ya tuvo un cruce con Pérez que le terminó valiendo la roja en una de las sesiones de entrenamiento.
Mientras sigue combinando su empleo en gastronomía con los entrenamientos y la competencia amateur, el tucumano disfruta de una experiencia singular: formar parte, desde un rol discreto pero indispensable, de la preparación de quienes impartirán justicia en el Mundial 2026.