Fue el canciller Pablo Quirno quien difundió el comunicado a través de su cuenta en la red social X con una definición de tono político-futbolero: "En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses".
La decisión del Gobierno de formalizar el reclamo; aunque tardía; marca un endurecimiento de la respuesta política frente a un episodio que tensiona la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas y expone el deterioro de los mecanismos de confianza militar construidos entre Buenos Aires y Londres durante las últimas tres décadas.
La nota diplomática había sido remitida el pasado 13 de julio a la Embajada del Reino Unido, una semana después de que la Cancillería tomara conocimiento del cruce del HMS Medway por aguas argentinas frente a Santa Cruz y Tierra del Fuego sin que mediara comunicación oficial de las autoridades británicas.
Los oficinistas de Relaciones Exteriores se tomaron un tiempo para procesar los mensajes clasificados (no públicos) con datos duros enviados entre el 5 y 6 de julio por el responsable del Comando Conjunto Marítimo, contralmirante Santiago Villemur.
Los documentos notificaban con exactitud la posición geográfica del incursor, la derrota que cumplió en su singladura hacia Punta Arenas (Chile) y el momento de entrada en el mar territorial, dentro de las 12 millas de aguas soberanas comprendidas entre Tierra del Fuego y Santa Cruz, en demanda del Estrecho de Magallanes.
El incumplimiento del Acuerdo Madrid II
El episodio volvió a poner bajo la lupa el cumplimiento del denominado Acuerdo Madrid II, firmado en 1990 para evitar incidentes militares tras la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Ese entendimiento estableció un sistema permanente de comunicaciones entre las autoridades militares argentinas y británicas bajo supervisión de ambas Cancillerías, con el objetivo de reducir riesgos de incidentes y aumentar el conocimiento recíproco de las actividades militares en el Atlántico Sur.
Entre las medidas previstas figura la obligación de notificarse mutuamente, con una anticipación mínima de 48 horas, la identificación, rumbo y propósito de los buques o aeronaves que prevean aproximarse a menos de 50 millas náuticas de las costas por mar o 70 millas por aire.
Aunque se trató del tránsito de un único patrullero, la navegación del HMS Medway quedó comprendida dentro de ese supuesto, razón por la cual la Cancillería entiende que Londres incumplió las obligaciones asumidas en el acuerdo.