El ministro de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza, confirmó que la vacuna contra el coronavirus desarrollada la Argentina podría estar disponible dentro de un año o un año y medio.
Se trata de una de las dos investigaciones más avanzadas en el país y el desarrollo es fruto de un acuerdo entre el Conicet y la Universidad Nacional de San Martín. En los próximos días se firmará el acuerdo con un laboratorio para la producción masiva.
En diálogo con la prensa, Salvarezza precisó que ya culminaron los estudios pre-clínicos. El ministro de Ciencia explicó que la vacuna fue desarrollada en base a un virus de proteína recombinante. “Podrá ser fabricada en el país y puede estar disponible en un año, o un año y medio”, destacó Salvarezza.
El funcionario precisó que es posible que haya que enfrentar un “coronavirus recurrente” que “puede ir cambiando a cada año”, por lo que indicó que “es probable que haya que proveer vacunas diferentes”. “Este desarrollo le daría la capacidad al país para fabricarlas y evitarse el costo enorme que significa en divisas”.
En este sentido, calculó que la compra de 60 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus implica una inversión cercana a los 600 millones de dólares. “Es dinero que se irá el país cuando pueden ser fabricadas en la Argentina”, se entusiasmó.
Salvarezza aclaró que la vacuna argentina contra el coronavirus todavía no tiene nombre.
“Hay que preguntarle y darle la posibilidad de decidirlo a Juliana Cassataro, la joven investigadora del Conicet y la Universidad de San Martín. El día que se firme el acuerdo va a poder definir cómo se llamará la vacuna”, sostuvo el ministro.
¿Qué es mABxience?
Hasta que el presidente Alberto Fernández lo nombró, muy pocos argentinos habían escuchado hablar de mAbxience, la compañía biotecnológica que, como anunció el mandatario, será la encargada de producir la vacuna de Oxford para América Latina.
Sin embargo, este laboratorio, que se dedica a producir medicamentos para enfermedades oncológicas y autoinmunes, parece haber sido creado a medida para enfrentar este desafío.
mAbxience no solo se dedica a algo similar, sino que tiene una ventaja única: en febrero pasado, justo antes de la llegada del coronavirus a Argentina, había estrenado una nueva y masiva planta de última tecnología en las afueras de Buenos Aires.
"Es una de las plantas más modernas que hay en el mundo", destacó el empresario argentino Hugo Sigman, dueño del Grupo Insud, al que pertenece mAbxience.
Esto es lo que le dará la capacidad de producir las entre 150 y 250 millones de vacunas que la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca quieren distribuir en América Latina (con excepción de Brasil, que tendrá su propia producción).
Al hacer el anuncio, el presidente Fernández dijo que la elección era "un reconocimiento a la calidad de los laboratorios" argentinos.
El director general de mAbxience Argentina, Esteban Corley, coincide que el prestigio científico que tiene Argentina jugó una parte.
"El país tiene una relación virtuosa entre una industria farmacéutica potente, moderna y competitiva, y, por otra parte, recursos humanos con mucha capacitación", destacó.

