"Sentimos que estamos perdiendo la batalla". Con esta frase como síntesis, la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) emitió un duro comunicado en el que advierte sobre la gravedad de la situación sanitaria argentina como consecuencia de la pandemia.
Guillermo Chiappero, vicepresidente de la SATI, pasó por el aire de LV12 Radio Independencia para referirse a esta carta publicada en los últimos días. "Lo que intentamos hacer es mostrar cuál es la realidad actual de los profesionales que trabajan en terapia intensiva. No tan sólo de médicos, sino también de enfermeros, kinesiólogos y todo el personal auxiliar que se dedica al cuidado de paciente crítico", comenzó diciendo.
"La terapia intensiva es una especialidad poco requerida en cuanto a los médicos que quieren hacerla. Tanto es así que somos muy pocos profesionales especialistas en terapia intesiva, y en este momento donde la demanda de trabajo y la necesidad de habilitar cada día mayor número de camas de terapias, nos vemos superados en la capacidad de atención", señaló.
Por otro lado, Chiappero explicó que "probablemente la terapia intensiva no es atractiva porque tiene múltiples factores. Uno de ellos es que los alumnos en la carrera no tienen una especialidad o una materia que diga terapia intensiva para que puedan ir conociendo cuáles son los aspectos relevantes"."Para el médico joven, una vez que se recibe, tampoco la elige porque la forma de trabajar que tenemos y que hasta ahora no se ha podido cambiar son guardias de 24 horas semanales y no se proyectan a lo largo de la vida haciendo guardias hasta que se jubilen", agregó.
"Estamos muy mal remunerados. Esto es una realidad que todos los médicos, los enfermeros, los kinesiólogos no tengan un pluriempleo".
"La demanda de trabajo que implica este tipo de pacientes es mucha. No tan sólo el trabajo intelectual, sino el trabajo físico. Porque son pacientes que requieren cuidados muy diferencial, un cuidado dinámico que hora a hora se va modificando y hasta trabajo físico porque hay unas estrategias para intentar mejorar la oxigenación de la sangre que consiste en colocar al paciente boca abajo y eso se hace entre tres o cuatro personas a pulmón", cerró.

