Luego de que la reducción de la jornada laboral tuviera éxito en una prueba realizada en Islandia y se aplicara en algunas compañías en distintos puntos del mundo, el debate sobre su posible implementación en la Argentina llegó rápidamente y ya generó cruces entre diferentes sectores.
Lucas Navarro, director del Instituto de Investigación Económicas de Córdoba, dialogó telefónicamente con LV12 Radio Independencia para referirse a esta controversia que se instaló en nuestro país. "Partimos del punto de que en las propuestas ingresadas al Congreso se argumentan", comenzó diciendo.
"Para proponer esta reducción de la jornada laboral, en primer lugar, es que la jornada laboral en Argentina es de las más extensas en la región y del mundo, y segundo, que con una reducción de las horas trabajadas se lograría un aumento de la productividad de manera tal que sería posible enfrentar una medida de ese tipo", explicó.
"Los dos argumentos que se presentan creemos que son errados, respecto a la extensión de la jornada laboral. Se parte diciendo que la jornada laboral en Argentina es de 48 horas a la semana, pero ese es el tope. En la práctica y con datos del INDEC tenemos que la jornada laboral efectiva promedio para trabajadores formales del sector privado es de 36 horas a la semana, no 48. Sólo 25% de empleo asalariado formal privado trabaja al menos 48 horas. Esto aun considerando gente que hace horas extras", detalló.
Por otro lado, Navarro amplió sus dichos refiriéndose a otros datos analizados en la región. "El otro punto es que cuando uno compara cuantas horas se trabaja al año en Argentina, por trabajador, somos el segundo país de la región que menos horas por trabajador realiza. Aun considerando trabajadores full time. Detrás de Uruguay", reveló.
El especialista dijo que hay otro argumento que es cuánto trabajamos en términos de horas para nuestro nivel de desarrollo. "Los países que avanzaron en la reducción de la jornada laboral, son países que lo hicieron a medida que fueron desarrollándose, que fueron logrando crecimiento económico sostenido, aumento de la productividad", indicó. Y agregó: "Para el nivel de desarrollo que tenemos, trabajamos un nivel de horas que incluso sería bajo".
"En definitiva, el punto de fondo es pensar que causa qué. Es poco probable que reduciendo la cantidad de horas que trabajemos seamos más productivos. El argumento es al revés, si uno es más productivo, está en condiciones de poder trabajar menos", cerró.

