¿Por qué los argentinos hablamos como hablamos? ¿De dónde vienen las palabras que usamos todos los días y qué lugar ocupan los acentos regionales en nuestra identidad? El escritor y especialista en lunfardo Oscar Conde aborda estos interrogantes en su libro "Lenguaje argento", donde recorre la evolución del habla coloquial en nuestro país desde el siglo XIX hasta la actualidad. En diálogo con LV12, reflexionó sobre las distintas formas de hablar en Argentina y cuestionó las burlas hacia quienes tienen una manera diferente de expresarse.
No existe un único lenguaje argentino
Conde explicó que una de las ideas centrales de su libro es que no existe una sola variedad del español en Argentina, sino distintas formas de hablar que tienen características propias según cada región.
"Yo acabo de publicar un libro que se llama Lenguaje argento, donde intento hablar ahí básicamente de la historia del lenguaje coloquial, del lenguaje familiar, del lenguaje que usamos todos los días los argentinos, desde el siglo XIX hasta hoy.", mencionó.
En ese sentido, sostuvo: "No existe un lenguaje argentino, sino varias variedades distintas de español en la Argentina, de modo tal que en cada variedad habrá una cantidad de particularidades. Yo me dedico al léxico, es decir, pienso en el vocabulario que hay propio de cada región, de cada provincia, de cada parte del país".
El especialista también aclaró que existen expresiones compartidas en todo el territorio nacional, aunque eso no significa que el lunfardo represente la totalidad del vocabulario argentino.
"Obvio que tenemos un vocabulario compartido, el vocabulario familiar común que yo doy por sentado que conocemos en toda la Argentina y es lunfardo. No estoy diciendo que el lunfardo sea todo el vocabulario argentino", explicó.
Los regionalismos y las distintas formas de hablar
Al referirse a las diferencias entre los acentos y las expresiones regionales, Conde destacó que cada provincia tiene características propias. La pronunciación, los tonos y los llamados "cantitos" forman parte de esa diversidad.
"Para este caso puntual del señor Barrionuevo me parece que los regionalismos son válidos. Cuando hablamos de regionalismos tenemos que hablar también de ciertos tonitos, cantitos. No hay un único cantito argentino, como tampoco hay un único cantito español", señaló.
Y agregó: "Entonces, obvio que uno escucha un cuyano, un cordobés, un tucumano, un correntino y claramente que ahí hay cuatro modos de hablar diferentes. La costumbre de comerse las S no es exclusivamente argentina, se encuentra en toda Hispanoamérica".
Las burlas por la forma de hablar
Uno de los puntos centrales de la conversación fue la polémica por las críticas y burlas hacia la manera de expresarse de algunas personas, un tema que volvió a instalarse a partir de comentarios realizados en transmisiones por streaming al influencer tucumano jorge Barrionuevo.
Para Conde, es importante distinguir entre el lenguaje hablado y el escrito, ya que cada uno tiene sus propias reglas y posibilidades.
"Ese es el lenguaje hablado y de modo que yo no tengo demasiado que decir en contra de eso. Entiendo que si esa persona va a escribir un texto, que no digo un WhatsApp a la novia, sino un artículo en un diario, un libro, entiendo que ahí no se va a comer las S, pero en la lengua hablada se permiten una cantidad de licencias muy grandes", manifestó.
En esa línea, cuestionó las burlas hacia personas que no tuvieron las mismas oportunidades educativas. "Y a mí no me parece bien, en todo caso, burlarse de personas. No sé cómo es el caso específico del señor Barrionuevo, pero a veces hay personas que no pudieron ir a la escuela o mismo fueron unos pocos años a la escuela primaria, y gente bien educada, voy a decirlo en términos de educado, 'de bien', que se burlan del modo de hablar de una persona humilde. Yo jamás haría algo así, no me parece bien. Mis padres eran muy humildes", expresó.
La historia de las palabras argentinas
En su libro, Conde organiza el recorrido histórico del lenguaje argentino en tres grandes etapas. La primera comprende el período anterior a la gran inmigración europea, que comenzó a fines del siglo XIX.
"En mi libro hago tres partes que coinciden con tres momentos cronológicos de la historia del lenguaje argentino, yo lo llamo Lenguaje argento. Hay una primera parte que sería hasta 1870/1880, que se llama 'Las palabras que estaban'. Hay una cantidad de palabras que estaban instaladas en el lenguaje coloquial de los argentinos,instaladas en el lenguaje coloquial de todos los días antes de la inmigración europea que comenzó en esas últimas décadas del siglo XIX, como la cantidad de quichuismos que utilizamos todos los días, como la palabra pucho, pupo", detalló.
También mencionó la influencia del lenguaje gauchesco y del español antiguo en las expresiones que llegaron hasta nuestros días.
"Hay palabras de aquel entonces que, con el formato de esa época, eran normales. Por ejemplo, la palabra 'naides'. Son palabras del español antiguo", explicó.
Otro de los aportes que destacó fue el de las comunidades africanas esclavizadas, cuya presencia dejó huellas en el vocabulario cotidiano.
En ese sentido, mencionó términos como "quilombo", "chongo" y "milonga", que ya formaban parte del habla antes de la llegada de la inmigración europea.
Además, hizo referencia a la influencia de las distintas lenguas de los inmigrantes, entre ellas el napolitano, el genovés y el piamontés, que también contribuyeron a moldear la manera en que hablamos los argentinos.

