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"Artémides Zatti inundará con sus valores, el corazón de los argentinos"

El intendente de Viedma, Pedro Pesatti, celebró en LV12 la proclamación de Artémides Zatti, el enfermero de los pobres, declarado santo por el papa Francisco.

Con mucha emoción y alegría, la comunidad católica de la comarca Viedma y Carmen de Patagones acompañó la canonización de Artémides Zatti, el enfermero de los pobres, declarado santo por el papa Francisco durante una emotiva ceremonia que se desarrolló en la plaza San Pedro del Vaticano.

En la capital rionegrina la ceremonia fue seguida en vivo por decenas de fieles, desde una pantalla gigante instalada en el colegio salesiano que lleva el nombre de Artémides Zatti. Muchos vecinos y vecinas se acercaron para compartir la celebración con mates, reposeras y mucha fe y alegría.

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Canonización de Artémides Zatti.

Canonización de Artémides Zatti.

"Para nosotros es un reconocimiento a un vecino nuestro, Zatti hizo toda su obra en Viedma y durante 50 años se dedicó a trabajar en pos de los enfermos, administrando el único hospital que existía en toda la Patagonia, en los primeros tramos del siglo XX. Es el tercer santo que tiene la Argentina y para todos es una canonización histórica", destacó el intendente de Viedma, Pedro Pesatti.

Para el funcionario, "los valores que expresó Zatti en vida, son valores que hoy necesitamos recuperar nosotros los argentinos y la humanidad en su conjunto, más en nuestra manera de comprender la vida. Creo que Zatti inundará con sus valores, el corazón de todos los argentinos, a lo largo y ancho de toda la patria".

¿Quién fue Artémides Zatti?

El italo-argentino nació el 12 de octubre de 1880 en Boretto (Italia) y murió el 15 de marzo de 1951 en Viedma (Argentina), donde emigró cuando tenía 17 años con sus padres y sus 7 hermanos, es el tercer santo argentino y el primero laico, ya que fue coadjutor de los salesianos.

"Zatti fue un joven que abrazó la carrera sacerdotal. Estando en el seminario, cuidó a un compañero enfermo de tuberculosis, donde él también se contagia. Se fue del seminario al Hospital San José, donde travesó la etapa final de la enfermedad que no tenía cura. Le hizo una promesa a la virgen que si se curaba iba a consagrar su vida a los enfermos, esa cura se produjo y abrazó la misma dedicando ese servicio maravilloso. Entregó su vida al servicio de los enfermos, desposeídos y más pobres, administrando un hospital que para poder sostenerlo, pedía por todos lados para mantenerlo abierto", relató Pesatti.

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