Atlético perdió un partido clave ante Vélez por 3 a 1, pero llamó la atención el modo en que perdió el equipo Decano. Al Fortín le bastó 10 minutos de partido para sacar una ventaja que terminó siendo irremontable para el conjunto orientado por la dupla Gómez-Orsi.
Desde los ocho minutos a los dieciocho, Atlético durmió y Vélez lo aprovechó a fondo. El primer gol fue de un lateral, que cayó en el área, donde los delanteros ganaron en el aire y la segunda jugada encontró bien parado a Joaquín García para empujar la pelota a la red y cantar el primero. Es un error de primer grado, que los defensores miren la pelota y pierdan la marca en el punto del penal.
El segundo llegó después de una mala salida del Bebe Acosta, que perdió la pelota en mitad de cancha y dejó mano a mano a Tomás Castro con los centrales de Atlético que decidieron retroceder en vez de salir a buscar al delantero. Castro metió una bomba de afuera del área que se clavó en el ángulo del arquero.
El tercer tanto de Vélez, llegó por una pelota parada. Desde el costado derecho, aterrizó un centro que capitalizó José Florentín y en diez minutos, El Fortín ganaba 3 a 0 y le ponía cifras casi inalcanzables para el conjunto tucumano. En la segunda parte, a los 61 minutos de partido, llegó el gol de Mateo Coronel para descontar, parecía que el encanto mágico se le terminaba a Vélez y volvía a la normalidad, pero el Decano no reaccionó y terminó derrotado.
Para corregir, las pelotas paradas y la toma de decisiones en la salida de un equipo que entró dormido, a comparación de Vélez, que salió a jugar una verdadera final. Es alarmante la falta de atención en un equipo que pretende luchar por pelear una clasificación a una copa internacional. Sin lugar a dudas, son cosas de las cuales hay que ocuparse.
Atlético Tucumán cayó ante Vélez por 3-1 en Liniers (lv12.com.ar)

