Atlético Tucumán puso punto final a una gran campaña en el Torneo de Reserva. El Decano cayó por 3 a 0 ante Boca en los cuartos de final de los playoffs, pero el resultado no opaca el excelente trabajo realizado a lo largo de toda la temporada.
El conjunto dirigido por Ramiro González llegó a esta instancia luego de finalizar cuarto entre los 18 equipos de la Zona A, una clasificación que pocos imaginaban al inicio del campeonato. Del otro lado estaba Boca, líder de la Zona B y uno de los principales candidatos al título, que hizo valer su jerarquía para quedarse con el pase a las semifinales.
El Xeneize abrió el marcador a los 6 minutos por intermedio de Márquez. Ya en el complemento, Hellini amplió la diferencia a los 72 minutos y volvió a convertir sobre los 90 para sellar el 3 a 0 definitivo.
Más allá de la eliminación, el balance para Atlético es ampliamente positivo. El equipo mostró una identidad de juego, fue competitivo durante todo el torneo y volvió a demostrar que las divisiones formativas del club atraviesan un gran presente.
El mérito no es solo del plantel y de Ramiro González. Detrás de esta campaña hay un trabajo sostenido de todo el fútbol juvenil, con la coordinación de las categorías de AFA y un proyecto que viene dando resultados. En ese camino, el aporte de Martín Anastasio y de todo el cuerpo de trabajo de las inferiores ha sido fundamental para consolidar una estructura que sigue formando futbolistas y potenciando el futuro del club.
La derrota ante Boca marcó el final del sueño en los playoffs, pero también dejó una certeza: Atlético Tucumán cuenta con una Reserva que ilusiona y con un proyecto que invita a mirar el futuro con optimismo.

